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Argentina autoriza la producción de un fármaco para hacer abortos

Por Agencias jueves 16 de agosto del 2018

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Un laboratorio privado venderá misoprostol a los hospitales antes de fin de año. El medicamento por ahora no podrá conseguirse en farmacias.

El Senado argentino decidió que el aborto continúe como un delito penado con la cárcel, salvo en caso de violación o riesgo para la salud de la madre, pero el país austral da cada vez más pasos hacia una legalización de facto. La Anmat, la oficina que regula la producción de medicamentos, ha autorizado por primera vez a un laboratorio nacional para la fabricación con fines obstétricos de misoprostol, un fármaco que la Organización Mundial de la Salud considera como uno de los métodos más seguros para interrumpir embarazos. El laboratorio Domínguez recibió luz verde para vender misoprostol a hospitales pero ha solicitado también permiso para distribuirlo en farmacias.

Ahora, la mayoría de argentinas que quiere interrumpir un embarazo no deseado recurre a una mezcla de misoprostol y diclofenac que se comercializa como protector gástrico. Pero el conocimiento de esta droga aún no es generalizado o hay personas gestantes que no pueden pagárselo: el lunes murió en un hospital bonaerense una mujer de 34 años que se había realizado un aborto con perejil. Madre de un bebé de 2 años, la mujer llegó a urgencias en estado grave, con una infección avanzada. Los médicos le extirparon el útero, pero no lograron salvarla. Es la primera víctima conocida por aborto clandestino desde que el Senado rechazó la ley para legalizar la interrupción del embarazo, hace una semana. En 2016, último año con datos oficiales, 43 mujeres perdieron la vida en Argentina por complicaciones derivadas de abortos.

El laboratorio Domínguez comenzó a investigar la producción de misoprostol en 2009. “Primero desarrollamos la línea ginecológica misop 25 para inducción de partos y ahora uno con concentración de 200 miligramos que ya está aprobado. En Argentina no existía este medicamento con indicación específica para ginecología y obstetricia”, dice Sandra Carina Rismondo, directora técnica de Laboratorio Domínguez.

Entre los usos del misop 200 está la “interrupción del embarazo en las condiciones establecidas por la legislación vigente en nuestro país”, según confirmó ayer el organismo oficial en un comunicado.

La médica generalista Viviana Mazur, del Programa de Coordinación de Salud Sexual, Sida e Infecciones de Transmisión Sexual de la ciudad de Buenos Aires, lamenta que el nuevo fármaco no se pueda adquirir en farmacias y que sea sólo para hospitales con obstetricia, lo que deja fuera a centros de atención primaria. También considera un obstáculo que sólo pueda administrarse por vía vaginal y no sublingual.

La producción estatal de misoprostol parece cuestión de tiempo. Lif, uno de los laboratorios públicos de la provincia de Santa Fe, está volcado a ese objetivo.

El País