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Bolsonaro asume y lanza campaña contra la corrupción y las ideologías de izquierda

Por Agencias miércoles 2 de enero del 2019

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El Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, lanzó este martes en su discurso de investidura una cruzada de valores conservadores contra la criminalidad, la corrupción y las ideologías de izquierda.

“Convoco a cada uno de los congresistas a ayudarme en la misión de restaurar y volver a erguir a nuestra patria, liberándola definitivamente del yugo de la corrupción, la criminalidad, la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica”, proclamó Bolsonaro, de 63 años, convertido en el 38º Presidente de la mayor potencia latinoamericana.

El ex capitán del Ejército propuso un “pacto nacional (…) en la búsqueda de nuevos caminos para un nuevo Brasil”.

“Vamos a valorar la familia, respetar las religiones y nuestras tradiciones judeo-cristianas, combatir la ideología de género, conservando nuestros valores”, proclamó.

Después del acto ante el Congreso, Bolsonaro se dirigió al Palacio de Planalto, donde recibió de manos del Mandatario saliente, el conservador Michel Temer, la banda presidencial, una pieza de seda verde y amarilla bordada de oro y diamantes.

Bolsonaro nombró un equipo de 22 ministros, entre ellos siete militares retirados.

Ante miles de partidarios reunidos frente al palacio presidencial de Planalto, afirmó que su llegada marca “el día en que el pueblo empezó a liberarse del socialismo, a liberarse de la inversión de valores, del gigantismo estatal y de lo políticamente correcto”.

Desplegando una bandera verde-amarela de Brasil junto a su Vicepresidente, el general retirado Antonio Hamilton Mourao, proclamó: “Esta es nuestra bandera, que nunca será roja”, levantando una ovación de los asistentes, que lo aclamaron al grito de “¡Mito! ¡Mito!”.

Bolsonaro venció las elecciones de octubre con 55% de los votos, tras una campaña en la cual no sólo fustigó al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda y de bandera roja), que había ganado los cuatro comicios anteriores, sino también a un sistema político identificado con grandes escándalos de corrupción que afectaron a casi todos los partidos.

Tanto en el Congreso como frente al palacio, Bolsonaro agradeció a Dios por haber sobrevivido a la puñalada en el abdomen que durante la campaña le asestó un ex militante de izquierda.

El Presidente estadounidense, Donald Trump, felicitó a Bolsonaro en un tuit por su “gran discurso” y afirmó: “¡Estados Unidos está contigo!”.

Bolsonaro, a quien suele llamárselo “el Trump tropical”, no tardó en agradecerle por la misma vía: “¡Juntos, bajo la protección de Dios, aportaremos prosperidad y progreso a nuestros pueblos!”, escribió.

En una nota publicada la semana pasada, el PT alegó que “aunque el resultado de las urnas es un hecho consumado, no representa un aval a un gobierno autoritario, antipopular y antipatriótico, marcado por abiertas posiciones racistas y misóginas, declaradamente vinculado a un programa de retrocesos de civilización”.

Para asegurar la gobernabilidad, deberá mantener la convergencia de los lobbies transpartidarios que le dieron un apoyo clave en la campaña: los grandes productores agrícolas, las ultraconservadoras iglesias pentecostales y los defensores de la flexibilización de la posesión de armas.

Extrema
seguridad

El esquema de seguridad impuesto para el cambio de mando fue tan estricto y tan pesado que influyó para que el público desistiera de ir a la toma del poder. Los partidarios y curiosos no superaron los 20.000, por culpa del plan que pusieron en marcha las fuerzas de seguridad.

Entre la catedral metropolitana y el Parlamento, se desplazó con su esposa Michelle en un Rolle Royce, regalado por la reina de Inglaterra, y que usaron hasta ahora todos los Presidentes de la democracia. Es un vehículo descubierto y, por esa razón, en un primer momento se evaluó no utilizarlo por cuestiones de seguridad. Pero finalmente predominó la “costumbre” del ceremonial. Fueron invitados los futuros jefes de las tres Fuerzas Armadas, que sentaron, los miembros de la Corte Suprema y los ex Presidentes Fernando Collor de Mello y José Sarney.

A la ceremonia, que se realizó en el hemiciclo del Senado, asistieron los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Perú, Martín Vizcarra; y Uruguay, Tabaré Vázquez.

De esta manera, el ex paracaidista, nostálgico de la dictadura militar brasileña (1964-1985) y con un historial de exabruptos misóginos, racistas y homófobos, asumió las riendas de la mayor potencia latinoamericana, de 209 millones de habitantes.