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  • Manuel Bahamóndez Hernández

Brasil duerme con los ojos abiertos ante la amenaza de ataques de “lobos solitarios”

Por La Prensa Austral lunes 4 de julio del 2016

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En la lista de preocupaciones que amenazan el éxito de los Juegos Olímpicos de Río hay una que viene subiendo peldaños a lo largo de los últimos meses: la de los llamados “lobos solitarios”. Un hombre armado, invisible para los servicios de inteligencia, pero bajo la influencia de la ideología radical de grupos terroristas, es hoy en día una amenaza mucho mayor que la de un ataque organizado por el Estado Islámico.

Según un informe de los servicios de inteligencia, publicado por la revista Veja, los atentados de gran sofisticación y complejidad logística ya no son una amenaza para Brasil; pero sí el incentivo de grupos extremistas religiosos a sus simpatizantes para que actúen por cuenta propia. “Una de las mayores preocupaciones gubernamentales está en el seguimiento de la radicalización de individuos alineados ideológicamente con el Estado Islámico”, señala el texto.

Es así que el viernes, a petición de las autoridades brasileñas, la empresa Avianca lanzó un comunicado interna en el que avisaba de la posible entrada en Brasil de un ex presidiario de Guantánamo, que fue acogido en Uruguay hace dos años. Jihad Ahmad Diyab, que cumplió pena en la controvertida prisión estadounidense por sus presuntos vínculos con Al Qaeda, era libre de salir del territorio uruguayo, pero las autoridades migratorias brasileñas ya le habían prohibido la entrada tomando como base la ley antiterrorista. Técnicamente no es un fugitivo, porque nunca fue juzgado ni acusado, pero, a un mes de los Juegos Olímpicos, cualquier rastro sospechoso es motivo de alerta.

Hay varios otros indicios que han llevado a la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) a realizar declaraciones públicas acerca de la amenaza específica de lobos solitarios, basada en el florecimiento de un radicalismo autóctono. El último fue el descubrimiento de un canal de comunicación en portugués para el intercambio de información sobre el grupo terrorista en la aplicación de mensajería Telegram. El hallazgo se interpretó como un esfuerzo por parte del Estado Islámico de ampliar su influencia en Brasil, un llamamiento a potenciales nuevos soldados. “Entendemos que la creación de una cuenta puede ser la apertura de una puerta para que los brasileños sean radicalizados”, le dijo una fuente cercana al tema a la agencia de noticias Reuters.

Con el aumento de los protocolos de seguridad en los países de la Comunidad Europea y la constante vigilancia e intercambio de información entre los organismos de inteligencia, el Estado Islámico puede ver en Brasil “una alternativa sin explotar”, dice el analista de cuestiones estratégicas y consultor de agencias internacionales André Luís Woloszyn. En este sentido, el informe de la Abin señala los Juegos Olímpicos como un “factor de gran atractivo para la actuación de grupos terroristas en Brasil”.

Lealtad al Califato

La inteligencia brasileña ya constató, según Woloszyn, la existencia de una red de tráfico de personas, algunas de ellas implicadas en actos terroristas en el Oriente Próximo, que usaban Brasil como territorio de paso. También tiene en el radar, dice el experto, a brasileños clasificados como “altamente radicalizados”. “Muchos de estos, inclusive, le han prestado juramento al califato y, en consecuencia, estarían en condiciones de actuar en acciones terroristas en nombre del Estado Islámico”, afirma. Uno de ellos sería un joven de Santa Catarina, al sur del país, que pasó a ser seguido las 24 horas con una pulsera electrónica en el tobillo. El universitario, según la revista Veja, habría permanecido durante tres meses en una ciudad siria dominada por el EI, y, una vez en Brasil, se pasaba las madrugadas en entrenamientos de tiro al blanco.