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Canciller alemana busca la ayuda de Turquía para frenar la llegada de refugiados

Por José Lara sábado 23 de enero del 2016

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En un interesado y delicado gesto diplomático, la canciller Angela Merkel recibió ayer en Berlín a una importante delegación del gobierno turco, encabezada por el Primer Ministro, Ahmed Davutoglu, y seis de sus ministros. Son las primeras consultas bilaterales entre su país y Turquía.
El encuentro, que había sido calificado por Merkel como un “elemento clave” en las relaciones entre los dos países, estuvo marcado por la crisis de los refugiados y el rol que ha jugado y puede seguir desempeñando Ankara en el futuro.
Durante un encuentro con la prensa que tuvo lugar en la sede del gobierno alemán, Merkel recordó que Turquía había recibido a casi 2,5 millones de refugiados sirios y que necesitaba con urgencia la ayuda de la Unión Europea, que prometió 3.000 millones de euros para mejorar las condiciones de vida de los refugiados y que todavía no han sido transferidos.
“He prometido que la Unión Europea pondrá a disposición de Turquía los 3.000 millones de euros comprometidos”, aseguró Merkel ante el Primer Ministro turco, al referirse a la oferta hecha por Bruselas para mejorar las condiciones de vida de los refugiados que viven en Turquía y también para frenar su llegada al continente europeo.
Davutoglu, por su parte, aseguró que su gobierno mantendrá una política de “puertas abiertas” con los refugiados y que utilizaría todos sus recursos para combatir la inmigración ilegal. Pero el Primer Ministro turco recordó, durante la rueda de prensa conjunta, que la solución a la crisis de refugiados que ha sacudido a Europa y su país depende del éxito de las conversaciones de paz sobre Siria.
“La señora Merkel ha dado un paso histórico al ofrecer una solución humanitaria a la crisis de los refugiados. Dentro de 50 o 60 años se verá que se salvaron muchas vidas”, dijo el Primer Ministro turco, al referirse a la decisión que puso en marcha la canciller alemana, el pasado 4 de septiembre, cuando decidió abrir las fronteras de su país a decenas de miles de refugiados que estaban retenidos en Budapest.
Merkel, por su parte, resaltó que el gobierno turco está preparado para adoptar todas las medidas necesarias para poner fin a la inmigración ilegal, una observación interesada que le puede ayudar a combatir las críticas que está recibiendo en su propio país y que exigen que el gobierno alemán fije un tope a la entrada de refugiados.
“No tengo la impresión de estar sola, ni en esta cuestión ni en otras situaciones”, reveló la canciller, al defender su decisión de no cerrar las fronteras de su país a la llegada de refugiados. “La situación será resuelta, paso a paso”, añadió Merkel al recordar que el próximo 18 de febrero el Consejo Europeo deberá dar una respuesta a los problemas que se han acumulado en los últimos meses.
Aunque las primeras consultas bilaterales entre Turquía y Alemania habían sido diseñadas para resaltar la estrecha cooperación que existe entre los dos países, en especial, en el tema de los refugiados, la cita concluyó sin resultados concretos y Merkel solo pudo resaltar que el encuentro había servido para profundizar las relaciones entre los dos países.