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Coronavirus

China confirma deceso del médico que alertó sobre el coronavirus

Por Agencias viernes 7 de febrero del 2020

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Varios medios chinos y la OMS habían informado sobre su muerte, pero entre una ola de manifestaciones de dolor en las redes sociales, el hospital aseguraba que seguía vivo. El centro ha ratificado finalmente su fallecimiento.

Li Wenliang, el médico oftalmólogo que junto con otros siete facultativos fue el primero en lanzar la alarma sobre el nuevo coronavirus y acabó enfermando él mismo, ha muerto, según confirmó finalmente el hospital de Wuhan en el que estaba ingresado y la prensa estatal china.

El fallecimiento ha sido ratificado tras horas de confusión en el país, debido a que se anunció su muerte, pero posteriormente, en medio de una ola de manifestaciones de dolor y molestia en las redes sociales, las autoridades del país aseguraban que aunque el médico había sufrido un paro cardíaco, seguía vivo y conectado a un respirador artificial. Li Wenliang ha acabado sus días convertido en un héroe nacional tras ser cuestionado por las autoridades por “difundir rumores”.

Según el hospital Central de Wuhan, Li había sufrido una parada cardíaca en torno a las 21,30 horas (local). Pero se le había conectado a una máquina Ecmo (oxigenación por membrana extracorpórea), un sistema que insufla aire en los pulmones y bombea sangre por el sistema circulatorio, por lo que seguía vivo, sostenido artificialmente.

Con este anuncio, el hospital conseguía parar el duelo, en unos niveles insólitos en China, por un médico que se había convertido en un héroe nacional. Y cuya muerte, la de un hombre joven y sin aparentes problemas de salud previos podría generar una reacción popular que pusiera en peligro la prioridad para el régimen chino, la estabilidad social. Finalmente, el hospital ha anunciado que, esta vez sí, había muerto.

El médico, de 34 años, casado, con un hijo y con otro en camino, había escrito un mensaje el 30 de diciembre en un grupo de antiguos compañeros de la facultad en las redes sociales. Según les explicaba, en su hospital de Wuhan habían ingresado siete pacientes, todos ellos con síntomas muy similares al Sars, la epidemia causada por otro coronavirus que en 2003 mató a casi 800 personas. Li también precisaba que los siete enfermos tenían algún tipo de relación con el mercado de pescado y marisco Huanan, donde se vendían también todo tipo de animales salvajes y que posteriormente se identificaría como el lugar de donde la infección se transmitió al ser humano.

Cuando escribió el mensaje, Li no tenía intención de diseminar la información más allá de su círculo de amistades. Simplemente, pedía a sus antiguos compañeros que tuvieran cuidado y que advirtieran a sus familias. Pero alguien en el grupo comenzó a difundirlo y las redes hicieron el resto. Cuatro días más tarde recibía una visita de la policía: le acusaban de “difundir rumores”, un cargo que en China puede suponer hasta siete años de cárcel. Otros siete médicos también recibieron la misma acusación.

El 8 de enero atendió en el hospital a una paciente con glaucoma, sin saber que era portadora del virus. El día 10 comenzó a sentirse mal, con los síntomas que provoca ese patógeno: dolor de garganta, tos seca, fiebre, dificultad para respirar. A los dos días tuvo que quedar ingresado en un hospital, donde continuó empeorando.

Finalmente, el 1 de febrero recibió el diagnóstico. Sufría la neumonía atípica que puede causar el virus, algo que se encargó él mismo de comunicar en su cuenta de Weibo, el Twitter chino.

El caso de Li había alimentado la furia de un público chino que desde que se declaró el bloqueo de Wuhan y otra quincena de ciudades en Hubei, la provincia más afectada por la epidemia, había criticado duramente la gestión de las autoridades en el comienzo de la crisis.

De haber permitido que el público prestara oídos a las denuncias de los ocho médicos, se lamentaba el clamor en las redes, los ciudadanos habrían podido tomar precauciones.

Ahora el virus ha matado ya a más de 500 personas e infectado a más de 28.000, en China y cerca de una treintena de países.