Necrológicas
  • María "Mila" Muñoz Gómez
  • Herminda del Carmen Contreras García
  • Belarmino Segundo Burgos Vásquez

Científicos denuncian abandono en que el Estado mantenía a museo incendiado

Por Agencias martes 4 de septiembre del 2018

Compartir esta noticia
95
Visitas

Prácticamente en ruinas quedaron las instalaciones del Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, como consecuencia del incendio ocurrido la tarde del domingo recién pasado. Se trata de la más antigua institución científica y de historia natural del país, creado por el rey Juan VI en junio de 1818, cuando Brasil aún era una colonia de Portugal.

El recinto tenía una colección de 20 millones de piezas, desde momias egipcias, adquiridas por el emperador Pedro I, al fósil más antiguo de América Latina, encontrado en Brasil, conocido como Luzia, de casi 12.000 años de antigüedad.

El centro guardaba también la mayor y más importante colección indígena y la biblioteca de antropología más rica del país. Todavía no se conocen las causas del accidente, sin embargo, el Museo Nacional sufría por falta de apoyo financiero para la manutención básica de sus actividades.

El museo no recibía integralmente los 100.000 euros que necesitaba para su manutención desde hace cuatro años, según informes de la prensa brasileña. Al menos 10 de los 30 espacios de exposición estaban cerrados y solo 1% de la colección estaba expuesta al público. En este año, la institución llegó a cerrar sus puertas durante 10 días después de una huelga de los empleados responsables de la limpieza del local que reclamaban sueldos atrasados. Desde 1946, el Museo Nacional está asociado a la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), que desde hace tres años también estaba sometida a recortes de presupuesto, como consecuencia de la crisis financiera de Río de Janeiro.

El incendio ha conmocionado al país y a la comunidad científica que vio en el incendio el reflejo de la negligencia de Brasil con su memoria. “Es una catástrofe insoportable”, lamentó Luiz Fernado Dias Duarte, subdirector del Museo Nacional. “Son 200 años de memoria, ciencia, cultura y educación, todo perdiéndose en el humo por falta de apoyo y conciencia de los políticos brasileños”, dijo Duarte en una entrevista a la televisión. Cuando el museo cumplió 200 años, el pasado junio, ningún ministro de Estado aceptó la invitación para asistir a la ceremonia. La dirección del museo negociaba con el Banco Público de Fomento (BNDES) fondos para su manutención, incluso con un programa de prevención de incendios. Pero el fuego llegó antes que la ayuda.

El ministro de la Cultura, Sergio Sá Leitão, aseguró que el incendio era parte de un proceso de negligencia, y que el episodio es un alerta para que lo mismo no suceda con otros museos. Este, sin embargo, no es el primer museo de Brasil que pasa por un incendio. En 2016, la Cineteca brasileña, en São Paulo, perdió una colección de 1.000 películas latinoamericanas por el fuego que llegó a uno de sus depósitos. Tres meses antes, el Museo del Idioma Portugués (Museu da Língua Portuguesa), también en São Paulo, había sido dominado por el fuego.

Entre lamentos y la inmediata búsqueda por culpables, estaba el desahogo del urbanista Washington Fajardo, que fue presidente del Consejo Municipal del Patrimonio Cultural de Río de Janeiro. “Que las generaciones futuras nos perdonen. Somos la gran nación desmemoriada, vagando por el cosmos sin saber lo que fuimos, o que podemos, o soñamos. Ahora son cenizas aquello que debería inspirar a los jóvenes a guiar la nación”.