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Cuba se prepara para afrontar un nuevo periodo de escasez y penurias económicas

Por La Prensa Austral lunes 15 de abril del 2019

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“El tono del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba es cada vez más amenazador”, avisó Raúl Castro.

Cuba se prepara para afrontar un nuevo periodo de escasez y penurias económicas. Y, otra vez, resistir es la principal consigna. Lo ha dicho bien claro el primer secretario del Partido Comunista, Raúl Castro, eso sí, intentando tranquilizar a la población al advertir de que “no se trata de regresar a la fase aguda del Periodo Especial”, la crisis provocada por la desintegración del campo socialista a comienzos de los años noventa, cuando el Pib cayó un 35% en tres años y los apagones llegaron a ser de 12 horas diarias, un recuerdo que todavía provoca pavor en varias generaciones de cubanos.

A la siempre delicada situación económica de la isla, se suma ahora el cerco de EE.UU. a Venezuela, su principal aliado, y el recrudecimiento del embargo contra Cuba, un “turbulento escenario” que, en palabras de Raúl Castro, hace que el país deba prepararse “para la peor variante”.

“El tono del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba es cada vez más amenazador”, avisó el miércoles pasado el ex Mandatario cubano en un discurso ante el Parlamento, en el que aseguró que “el fortalecimiento del bloqueo y la continua aplicación de la Ley Helms-Burton persiguen el viejo anhelo de derrocar a la Revolución Cubana por medio de la asfixia económica y la penuria”.

El fantasma
de los años duros

La sola mención de esa época hiela la sangre a muchos cubanos, que conservan en la memoria los años duros de los apagones y la crisis salvaje, cuando el país prácticamente se paralizó y los ciudadanos perdieron el 70% del poder adquisitivo. Desde hace meses, en los mercados de toda la isla comenzó a sentirse el desabastecimiento de productos básicos como la harina, los huevos, el pollo, el aceite y algunas medicinas, lo que provocó colas, altercados entre la gente y medidas para evitar el acaparamiento, incluida la venta controlada de productos deficitarios -últimamente, cuando sacan pollo en una tienda, sólo se venden dos por persona-. También, ocasionalmente, se ha perdido el suministro de gasolina por unos días y ha habido apagones aislados, lo que unido a las noticias que llegan desde Venezuela -el primer socio comercial de Cuba y de donde viene, a precio preferencial, el 50% del petróleo que consume el país-, ha resucitado el fantasma del Periodo Especial.

Tanto Castro como Díaz-Canel han tenido mucho cuidado en explicar que nada tiene que ver el mal momento que se avecina con la crisis de hace tres décadas, pues la economía hoy está mucho más diversificada. La dependencia de Venezuela es grande, pero mucho menor de la que existía con la antigua URSS y el campo socialista -con quien la isla realizaba el 85% de sus intercambios comerciales-. Aún así, si el gobierno de Nicolás Maduro cayera, el impacto en la economía cubana sería considerable -economistas como Pavel Vidal o Carmelo Mesa-Lago calculan que podría descender un 10% el Pib cubano-.

Las presiones de EE.UU. para espantar a empresarios extranjeros y que importantes bancos no operen con Cuba son una realidad. Lo confirma la Junta Directiva de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba, que aglutina a 260 firmas con negocios e inversiones en la isla. “Hay compañías que han recibido notificaciones de entidades de Florida en las que se advierte de que si hubiera cambios políticos en Cuba, se tomarían medidas contra quienes hoy hacen negocios con la isla”, dice uno de sus miembros.

Presión a las empresas

El cerco a las transacciones financieras con Cuba también se ha acrecentado. A las ya duras sanciones y multas aplicadas por EE.UU. a bancos que operaban con la isla, se suma la presión al sistema financiero internacional contra las operaciones que impliquen a entidades cubanas. Esta situación, que afecta a empresas de todas las nacionalidades y sectores, alcanza a multinacionales como Nestle, con una importante implantación en la isla, o a organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cada vez con más dificultades para realizar sus transacciones. Junto a ello, a la histórica lista negra del Departamento del Tesoro, se ha agregado otra de entidades vinculadas a las Fuerzas Armadas cubanas -muchas de ellas, hoteles administrados por compañías españolas- a las que EE.UU. penaliza. La semana pasada se supo de nuevas sanciones contra navieras, algunas europeas, cuyos barcos han transportado crudo venezolano a Cuba en los últimos meses.

La amenaza de la aplicación del título III de la ley Helms-Burton, que permitiría a ciudadanos estadounidenses y cubanoamericanos poner demandas en tribunales norteamericanos contra empresas extranjeras que “trafiquen” con propiedades expropiadas en Cuba después de 1959, es otra vuelta de tuerca más. “El objetivo está claro: generar miedo y desincentivar la inversión extranjera cuando Cuba más lo necesita”, opina el embajador de la UE en Cuba, Alberto Navarro.

El País