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Detienen a sacerdote español por robo de documentos del Vaticano

Por Agencias martes 3 de noviembre del 2015
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Al igual que Benedicto XVI en la etapa final de su Pontificado, el Papa Francisco acaba de probar el sabor amargo de la traición. Dos de las personas elegidas para limpiar las finanzas de la Santa Sede, el sacerdote español Lucio Vallejo Balda y la publicista italiana Francesca Chaouqui, han sido detenidos por la Gendarmería vaticana bajo la acusación de sustraer y divulgar noticias y documentos reservados. El nuevo Caso Vatileaks incluye grabaciones ilícitas de Jorge Mario Bergoglio durante sus reuniones en Santa Marta.

No es un detalle menor. Si Joseph Ratzinger fue espiado en su departamento por su propio ayuda de cámara, también Francisco parece haber sido traicionado por su círculo más íntimo. Aquel que, compuesto por ocho personas de un perfil muy distinto de las costumbres vaticanas, Bergoglio creó en julio de 2013 para supervisar todas las cuentas de la Santa Sede y racionalizar el gasto. Al frente puso a Lucio Vallejo, un sacerdote español de 54 años, perteneciente al Opus Dei y ya titular de la secretaría de Asuntos Económicos.

Vallejo eligió a la única mujer del grupo, Francesca Chaouqui, de 34 años, quien enseguida generó suspicacias por un pasado relacionado con diversos lobbistas y una cuenta incendiaria de Twitter. Lo mismo anunciaba la falsa leucemia del Papa
Ratzinger, llamaba corrupto al ex secretario Tarcisio Bertone o trataba de sacar “del “armario” por su propia cuenta a un ministro de Silvio Berlusconi. Chaouqui cerró su cuenta y el Papa, preocupado por problemas mayores, decidió hacer la vista gorda.

Una vida de lujos

Hasta que, en la primavera de 2014, trascendió que Vallejo y Chaouqui, más que velar por las finanzas, se dedicaban a la gran vida según los viejos usos y costumbres de la corte vaticana. Sonado fue el banquete que, coincidiendo con la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, organizaron en la azotea de la prefectura de Asuntos Económicos, situada sobre la plaza de San Pedro.

Unas 150 personas entre las que destacaban conocidos empresarios, religiosos y periodistas italianos disfrutaron de un generoso bufé que costó 18.000 euros. Además, el que quiso pudo comulgar de manos de monseñor Lucio Vallejo, quien repartió las hostias en un vaso del catering.

Tras hacerse público el enfado del Papa, Francesca Chaouqui, organizadora del evento, dijo que la filtración se debía a una conspiración de sus enemigos en la curia. “Yo no tengo necesidad de hacer lobby en el Vaticano”, dijo, “aquel día sólo recé, me tomé una copa y me fui. Yo estoy concentrada en ayudar a los más necesitados, basta ver las fotos de mi Facebook”.

Pero aquella fiesta era sólo el humo. El fuego estaba debajo. Según se desprende de la investigación de la Gendarmería vaticana, Lucio Vallejo y Francesca Chaouqui han venido actuando como agentes dobles.

Durante las reuniones que mantenían con el Papa Francisco en su residencia de Santa Marta, sustrajeron documentos e incluso registraron conversaciones confidenciales del Papa. Unos documentos y unas grabaciones que, según una nota oficial de la Santa Sede, aparecen en dos libros, uno titulado “Avarizia” y otro “Via Crucis”, que saldrán a la venta en los próximos días.

Lo que más preocupa en el Vaticano es la publicación de grabaciones en las que Jorge Mario Bergoglio, en un ambiente relajado y de supuesta intimidad, muestra su preocupación por la corrupción dentro de la Iglesia. “Si no sabemos cuidar el dinero, que se ve”, se lamenta, “cómo vamos a cuidar las almas de los fieles, que no se ven”.

Agencias