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El éxodo de Venezuela y Nicaragua provoca brotes xenófobos en la región

Por Agencias martes 21 de agosto del 2018

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La llegada a los países vecinos de miles de venezolanos y nicaragüenses que huyen de la crisis en sus respectivos países ha originado los primeros brotes de xenofobia y exacerbado las tensiones regionales.

Brasil enviará tropas a su frontera con Venezuela tras la violenta expulsión de venezolanos de una ciudad fronteriza. Ecuador limita desde el fin de semana su entrada, una medida que Perú aplicará el sábado tras la llegada, la semana pasada, de 20.000 venezolanos. En Costa Rica una protesta xenófoba contra la presencia de nicaragüenses sacó el sábado a la calle a centenares de personas, algunas con esvásticas. La Onu estima que 2,3 millones de venezolanos han huido de su país.

Venezolanos
en Colombia

Cientos de miles de venezolanos han cruzado las fronteras terrestres hacia Brasil y Colombia en los últimos meses para intentar escapar de la crisis económica, política y social que vive su país. Colombia ha dado residencia temporal a más de 800.000. Centenares emprenden cada día una trayectoria terrestre para alcanzar Perú, Chile, Argentina e incluso Uruguay. Perú, que desde hace dos años les otorga un permiso temporal de trabajo, estima que casi 400.000 venezolanos se han establecido en su territorio desde hace un año. El peak fue el 11 de agosto pasado, cuando entraron en un solo día 5.100.

En Ecuador, según datos del Ministerio del Interior, al menos un millón de venezolanos ha cruzado la frontera común, si bien los que permanecen en el país son unos 250.000.

Paralelamente, la crisis desa-
tada en Nicaragua desde mediados de abril -una ola de protestas antigubernamentales duramente reprimida por fuerzas de seguridad y grupos armados al servicio del régimen- ha provocado el éxodo de miles de nicaragüenses, la mayor parte de los cuales se ha refugiado en Costa Rica. No hay datos oficiales del número real de llegadas, porque muchos de ellos entran por veredas, como se llaman los pasos informales en la frontera entre los dos países, pero en los cantones fronterizos su presencia resulta cada vez más visible.

Presión migratoria

La presión migratoria de venezolanos y nicaragüenses en países en delicado equilibrio a causa de la crisis económica y el aumento de la criminalidad está originando una situación muy compleja desde el punto de vista de la seguridad. La ciudad de Pacaraima, en el Estado de Roraima (norte de Brasil, frontera con Venezuela), se ha convertido en una bomba de relojería. La localidad, de 16.000 habitantes, es la puerta de entrada de los venezolanos que huyen del régimen de Nicolás Maduro. Por ahí han llegado en los últimos meses más de 40.000 venezolanos y muchos de ellos -un millar, según distintas fuentes- se alojan en tiendas repartidas por la ciudad.

El sábado, después de que un comerciante local fuera asaltado y agredido por cuatro venezolanos, según la versión de la policía local, la población reaccionó con una protesta en contra de los migrantes presentes la ciudad. Los manifestantes destruyeron sus tiendas de campaña, quemaron sus pertenencias y atacaron a los venezolanos con piedras y artefactos incendiarios artesanales.

Mientras, países como Ecuador y Perú han endurecido los requisitos de entrada para intentar frenar el aluvión de llegadas. Desde este fin de semana Ecuador solicita el pasaporte en vigor a cualquier venezolano que quiera entrar al país; idéntica medida adoptará Perú desde el próximo sábado.

Otros países han comenzado a exigir visado a los venezolanos. Chile pide un certificado de antecedentes penales que debe emitir el Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia de Venezuela, además de la obligatoriedad de que el pasaporte no expire en los siguientes 18 meses a la entrada. Además, el consulado venezolano en Chile ha comenzado a solicitar el pago de 50 dólares estadounidenses por la compulsa de certificados de penales a sus ciudadanos, una cantidad desorbitada para la mayoría de los refugiados.

El drama de los
nicaragüenses

Entre Costa Rica y Nicaragua también ha aumentado la tensión. Desde que estalló la crisis en Managua -una ola de protestas contra un proyecto de reforma de la Seguridad Social- se han recibido más de 23.000 solicitudes de asilo en Costa Rica, aunque muchas corresponden a nicaragüenses llegados con anterioridad a este éxodo, cuando la colonia nicaragüense representaba el 10% de la población del país, de casi 5 millones de habitantes.

Según la agencia de la Onu para los refugiados (Acnur), es una demanda válida en los dos casos, el de los recién llegados y el de los radicados anteriormente, porque ahora estos últimos tendrían dificultades para regresar a su país.