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  • Carmen Alvarez Alarcón
  • Valeria Aguilar Díaz

El independentismo llena las calles de Barcelona en colorida protesta

Por Agencias martes 12 de septiembre del 2017

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La celebración de la Diada en Barcelona quedó monopolizada por el movimiento independentista, que volvió a salir a la calle en defensa del referéndum ilegal del 1 de octubre y del sí a la secesión. La concentración llegó en un clima de máxima división política tras la aprobación exprés de la ley del referéndum y la de transitoriedad jurídica en el Parlament. Los convocantes de la manifestación, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Omnium Cultural, no consiguieron, sin embargo, su objetivo de convertir la de ayer en la manifestación más importante de su historia. La participación se quedó por debajo de las manifestaciones de 2014 y 2015. Con todo, aprovecharon la movilización para pedir al Presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que se declare insumiso a los tribunales.
A 19 días para la consulta que ha convocado Carles Puigdemont y que ha suspendido el Tribunal Constitucional, centenares de miles de personas se volvieron a manifestar por las calles del centro de Barcelona por sexto año consecutivo. En este caso lo hicieron para reclamar el voto afirmativo al referéndum de secesión, una consulta que el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha prometido que no se celebrará. Fueron más de un millón de manifestantes, según la ANC (Asamblea Nacional Catalana); alrededor de un millón en opinión de la Guardia Urbana de Barcelona; medio millón según los cálculos del diario español El País; y 350.000 personas con la estimación de la Delegación del Gobierno en Cataluña. Las cifras quedan lejos de las manifestaciones de otros años, como la de 2015, cuando la Guardia Urbana cuantificó la asistencia en 1,4 millones, por lo que el independentismo no logró ayer su objetivo de superar las citas anteriores.
La ANC y Omnium, entidades convocantes de las masivas manifestaciones que tienen lugar cada 11 de septiembre desde 2012, bautizaron la cita como la Diada del Sí y dispusieron una nueva forma de concentración: un signo positivo formado en las calles del barrio del Eixample por los manifestantes con cuatro pancartas que cruzaron la manifestación por sus cabezas y salieron de cada uno de los extremos de la cruz. Una con el lema Referéndum es democracia y una enorme urna; otra con Pau i llibertat (Paz y libertad) y una gran paloma de la paz, y otras dos pancartas con un sí escrito en diversos idiomas. Después se incorporó una enorme bandera estelada (la independentista).
Las lonas, de 16 por 16 metros, confluyeron en el cruce del paseo de Gràcia con la calle de Aragón, en el corazón de Barcelona. En la manifestación se habilitó una fila cero en la que se dieron cita, entre otros, el Presidente de la Generalitat, prácticamente todos los consejeros de su Gobierno, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y todos los líderes independentistas y diputados en el Parlament y el Congreso, como el parlamentario de ERC Gabriel Rufián.