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El Parlamento británico aprueba aplazar el Brexit y rechaza otro referéndum

Por Agencias viernes 15 de marzo del 2019

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La Cámara respalda por 412 votos frente a 202 una prórroga en la fecha de salida de la Unión Europea, fijada en el 29 de marzo.

El Parlamento británico ha aprobado este jueves dos pasos fundamentales en el tortuoso camino del Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea), pero no definitivos. La Cámara respaldó por 412 votos frente a 202 un aplazamiento en la fecha de salida, fijada en el 29 de marzo. Si el plan de la Primera Ministra Theresa May supera una tercera votación antes del próximo miércoles, será una prórroga corta hasta el 30 de junio. Si es derrotado de nuevo, el retraso puede llegar a los dos años. Se rechazó además un nuevo referéndum. Los laboristas decidieron abstenerse, convencidos de que no era el momento de pasar a esa fase.

Nada está decidido hasta que todo esté decidido. Incluso cuando parece que Theresa May está dispuesta a tirar la toalla, la primera ministra se las arregla para ganar tiempo y avanzar en su estrategia de situar a los diputados al borde del precipicio. El Gobierno logró este jueves sacar adelante una moción en la que se compromete a solicitar a la UE una prórroga en la fecha de salida. 412 votos a favor, 202 en contra. Como estaba previsto, el texto salió adelante sin problemas.

Pero está lleno de matices y sutilezas. El aplazamiento, según la moción, será sólo hasta el 30 de junio, y responde en primer lugar al reconocimiento expresado hace ya tiempo de que, apurados los límites, era imposible concluir el proceso legislativo interno a que obliga el Brexit. Y para que esa sea la fecha definitiva del retraso, el Ejecutivo la condiciona a que el plan de May consiga la aprobación de la Cámara en un tercer intento, que tendría lugar antes del 20 de marzo: es decir, 24 horas antes del próximo Consejo Europeo.

Un planteamiento en apariencia tan enredado responde a una estrategia de desgaste por parte de May. Si el plan de la primera ministra vuelve a fracasar, se activará la alternativa de solicitar a Bruselas un aplazamiento más largo -de hasta dos años, se sugiere-, para espanto de los euroescépticos. Entre otras cosas, porque eso abriría las puertas a contemplar otras opciones como un Brexit más suave o la celebración de un referéndum.

De las cuatro mociones que debatió y votó este jueves el Parlamento, sólo la presentada por el gobierno salió adelante. Ni la impulsada por el Partido Laborista, que solicitaba un aplazamiento del Brexit y que la Cámara trabajara en una solución de consenso, ni la que presentó el diputado Hillary Benn, con la que pretendía arrebatar de manos del gobierno el control del proceso para entregárselo a la Cámara, lo hicieron. Aunque esta última, derrotada por apenas dos votos, mantuvo en vilo al gobierno de May.

En el tercer día de votación, May ha podido finalmente cantar victoria, pero está por ver si además de pequeña resulta pírrica. La primera ministra no ha dejado de repetir que era “su acuerdo o un Brexit sin acuerdo”. El Parlamento ya le ha dicho que rechaza absolutamente una salida a las bravas de la UE. Aseguró que la fecha del 29 de marzo era inamovible. Ya se baraja una fecha nueva. Y aunque está dispuesta a someter su plan a una tercera votación, si la pierde, perderá además definitivamente el control sobre el proceso que ha consumido su tiempo durante más de dos años.