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El rol clave que han cumplido los rastreadores surcoreanos para evitar nuevos contagios

Por Agencias martes 28 de julio del 2020

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Estrategia contra el Covid-19 ha ayudado a evitar los confinamientos estrictos y restricciones de viajes.

Corea del Sur fue uno de los primeros países en ser afectados por la pandemia del nuevo coronavirus. A finales de febrero y principios de marzo, llegó a registrar más de 800 casos por día, cifra que lo convirtió en la nación con la segunda mayor cifra a nivel global, sólo después de China.

Sin embargo, un crecimiento que podría haber continuado por una curva exponencial fue rápidamente sofocado. La mayoría de los poco más de 14.000 casos y 299 muertes tuvieron en ese momento y, para mediados del mes, el país ya había llevado la cifra de transmisiones vuelta a los dos dígitos. Salvando contadas excepciones, se ha mantenido en esos niveles desde entonces.

La estrategia de rastreo implementada en Corea del Sur ha jugado un rol fundamental en el éxito del país a la hora de contener la pandemia. De hecho, las autoridades nunca implementaron medidas de confinamiento a nivel nacional o regional, cuyos resultados han variado considerablemente dependiendo del país en el que fue implementada.

En contraste con las cuarentenas abarcativas, los rastreadores surcoreanos se enfocan en los posibles focos y trabajan para contenerlos mientras el resto del país continúa con sus actividades habituales. El mayor de ellos afectó a miembros de una secta que prometía la vida eterna a sus adeptos. Pero también fue mitigado poco después.

Kwon Donghyok, el subdirector científico del Centro de Control de Enfermedades del país, dijo en una entrevista con Japan Times que su equipo “comienza el trabajo cuando existe la chance de una transmisión a gran escala”.

“Nuestro principal trabajo es encontrar los contactos que ha tenido la persona para evitar un gran brote. Encontrar estos potenciales contactos e investigar la causa de la infección están en el centro de nuestro trabajo”, agregó.

La eficiencia del trabajo ha hecho que la cantidad de potenciales brotes investigados haya pasado de alrededor de una docena por semana a seis en los últimos siete días.