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  • Manuel Bahamóndez Hernández

Estado Islámico mata a 120 iraquíes que paseaban tras romper ayuno del Ramadán

Por La Prensa Austral lunes 4 de julio del 2016

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El terror del Estado Islámico, un culto de la muerte encarnado por fanáticos suníes, se ha vuelto a ensañar en Irak con la mayoritaria población chií. Apenas cinco días después del ataque suicida que sembró el terror en el aeropuerto Atatürk de Estambul, la explosión de un coche bomba en el distrito de Karrada de Bagdad se ha cobrado al menos 120 muertos y unos 130 heridos, según un balance aún provisional. Es el atentado más grave en la capital iraquí este año.

Una zona comercial con una conocida heladería fue el objetivo de los yihadistas, en la madrugada del domingo, en una de las más concurridas noches del final del Ramadán. Un conductor suicida hizo estallar un vehículo de transporte refrigerado cargado de bombas que detonó cerca de la popular heladería Yabar Abu al Sharbat de Karrada, en medio de la multitud que celebraba la noche de Ramadán y la cercanía de las festividades que siguen al mes sagrado musulmán a comienzos de la semana que viene. La explosión destruyó varias tiendas aledañas en el barrio.

El Daesh (acrónico árabe de Estado Islámico) asumió la autoría de la masacre, una de las más mortíferas registradas en Irak en lo que va de año: “En el marco de las permanentes operaciones de seguridad de los soldados del califato en la ciudad de Bagdad, el muyahidín Abu Maha al Iraqi logró hacer estallar su coche bomba en una concentración de renegados (en alusión a los musulmanes chiíes)”.

Los ataques demostraron la capacidad de los extremistas para montar ataques significativos a pesar de sufrir grandes pérdidas en el campo de batalla, en particular en la ciudad de Faluya, la cual fue declarada “totalmente liberada” del EI hace poco más de una semana.

El Estado Islámico controla todavía Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, así como importantes territorios en el norte y el oeste del país. En su momento de mayor poder, en 2014, la milicia radical arrebató a Bagdad el control de casi un tercio del país. Ahora se calcula que los extremistas controlan sólo el 14% del territorio iraquí.