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Fiscal general de Israel imputa a Netanyahu por soborno y fraude

Por Agencias viernes 22 de noviembre del 2019

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En una decisión aplazada por los procesos electorales desde comienzos de año, el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, ha imputado este jueves al Primer Ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, por cohecho y fraude en tres casos de corrupción investigados por la policía desde 2015.

El líder del Likud, que no está obligado a dimitir de su cargo mientras no haya sentencia firme, se convierte en el primer jefe de Gobierno en ejercicio acusado de soborno en la historia del Estado judío. En su propio partido y entre sus socios conservadores de coalición han empezado a oírse voces que amenazan con darle la espalda si no se aparta de la política tras haber sido formalmente acusado. La imputación se produce mientras el país se encamina a unas terceras elecciones generales, en pleno bloqueo político.

El fiscal general ha aguardado a la celebración de dos comicios legislativos -en abril y septiembre- con resultados no concluyente antes de imputar formalmente al hombre más poderoso del Israel. Nadie podrá acusar ahora a Mandleblit de haberse entrometido en el proceso electoral. Tras el fracaso de los dos principales candidatos a formar gobierno -Netanyahu y el centrista Benny Gantz-, Israel ha entrado precisamente este jueves en un limbo político de tres semanas, con la Kneset (Parlamento) dejada a la deriva antes de una nueva convocatoria a las urnas, que sería la tercera en menos de un año. El Primer Ministro de Israel podría afrontar hasta 10 años de prisión si es declarado culpable de soborno y una pena máxima de tres años por fraude.

A los 70 años recién cumplidos, la larga trayectoria política de Netanyahu entra en tiempo de descuento. El líder con quien se ha identificado a Israel en el mundo en los últimos tiempos emprende una navegación por aguas desconocidas hasta ahora en su país. Ningún primer ministro en el cargo -Ehud Olmert dimitió en 2009 en medio del escándalo público- había sido imputado hasta ahora. El pasado diciembre la policía israelí hizo pública su recomendación de acusar al mandatario en un tercer escándalo de corrupción, que se sumaba a otros dos ya investigados.

Los agentes policiales constataron en el denominado caso 1.000 que Netanyahu y sus familiares recibieron entre 2007 y 2016 lujosos regalos -puros habanos Cohiba, champán francés o joyas- evaluados en cerca de un millón de shequels (230.000 euros) de manos, entre otros, del productor de Hollywood Arnon Milchan, quien pudo recibir a cambio varios millones de dólares en beneficios fiscales.

Más de 140 testigos, entre ellos ministros y altos cargos, han sido interrogados durante cerca de cuatro años en un sumario de más de 800 páginas redactado por un equipo de una veintena de fiscales. Los abogados de Netanyahu pudieron presentar alegaciones el pasado octubre en un trámite de audiencia abierto por la Fiscalía General.

La relativa seguridad durante sus mandatos y el éxito económico de su gestión -con un crecimiento anual sostenido del Pib en torno al 4% y una tasa de desempleo descendente que se sitúa por debajo de 5%- se han visto finalmente empañados por los casos de corrupción.