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Fuerzas rusas avanzan hacia frontera turca-siria para garantizar retirada kurda

Por Agencias jueves 24 de octubre del 2019

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Las fuerzas rusas se dirigían este miércoles hacia el noreste de Siria para garantizar la salida de todos los combatientes kurdos de una amplia zona fronteriza con Turquía, en virtud de un acuerdo concluido entre Moscú y Ankara.

Los militares rusos, ya presentes en Siria, donde apoyan al Ejército del Presidente Bashar Al Asad, cruzaron a media jornada el Eufrates, río que atraviesa el norte del país. “Avanzan hacia la frontera sirio-turca”, anunció el Ministerio de Defensa.

El Presidente estadounidense, Donald Trump, consideró un “gran éxito” el hecho de haber creado una “zona de seguridad” entre Siria y Turquía.

En una reunión, el martes en Sochi, Rusia, el Presidente Valdimir Putin y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, concluyeron un acuerdo en vistas al retiro total de las fuerzas kurdas de la zona, y al control común de una parte de la frontera sirio-turca.

Este pacto significa el fracaso de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), cuya columna vertebral es la milicia kurda de las Unidades de Protección Popular (YPG), que habían ayudado a la coalición internacional liderada por Washington a luchar contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Según el acuerdo ruso-turco, calificado de “histórico” por Erdogan, las fuerzas de las YPG tienen que retirarse con todo su armamento en un plazo de “150 horas a partir de las 12 horas (9 horas GMT) del 23 de octubre”, más allá de 30 kilómetros de la frontera entre Turquía y Siria.

Este miércoles, se producían escenas de rabia y desesperación en Qamichli, una ciudad fronteriza en el extremo norte de Siria, considerada como la capital ‘de facto’ de los kurdo-sirios. Esta localidad fue excluida de la “zona de seguridad” del acuerdo de Sochi.

Varios cientos de vecinos se congregaron por la mañana para gritar consignas contra el poder turco, constataron periodistas de la AFP.

En la ciudad se encuentran varios miles de civiles, muchos de ellos desplazados, y la situación que impera es muy precaria.

“Este acuerdo está al servicio de los poderes extranjeros, y no del pueblo”, se lamentaba Talat Yundes, un responsable de la administración kurda.

Para él, “el objetivo de Turquía es matar, expulsar a los kurdos y tenerlos bajo su ocupación”.

Turquía, que lanzó el 9 de octubre una ofensiva en esta región, tras recibir el visto bueno (de hecho) de Trump, anunció el 17 de octubre una tregua de cinco días que terminó el martes por la noche.

Conforme a la demanda de Ankara para prolongar el alto al fuego, las FDS anunciaron la retirada de “todos (sus) combatientes y fuerzas de seguridad” de una zona de 120 kilómetros de largo, entre las ciudades de Tal Abyad y Ras Al Aín.