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Gigantesco iceberg desprendido de la Antártica podría dirigirse hacia el Atlántico

Por Agencias jueves 13 de julio del 2017

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Uno de los icebergs más grandes de los que se tenga registro acaba de separarse de la Antártica. El monumental bloque de hielo tiene una superficie de aproximadamente 6.000 kilómetros cuadrados y su ruptura fue detectada ayer por un satélite estadounidense cuando pasaba por la región conocida como Plataforma de Hielo Larsen C.
El crecimiento de la grieta -que apareció hace varios años y se aceleró a partir de 2014- ha sido monitoreado con regularidad desde hace meses, cuando se anunció que la ruptura era inminente, según publicó BBC Mundo.
En el corto plazo, se espera que el témpano no se aleje mucho de la península Antártica. Tampoco se cree que lo haga -por ahora- a gran velocidad.
Sin embargo, se estima que las corrientes y los vientos puedan llegar a empujarlo hacia el norte, en dirección al Atlántico, donde podría convertirse en un peligro para los barcos que navegan por la zona.
Aunque el nacimiento del iceberg pueda parecer dramático, según expertos no provocará un aumento en el nivel del mar.
Por otra parte, afirman que el evento no significa que el nuevo iceberg vaya a desintegrarse, sino que es parte de un proceso natural que sufren las grandes masas de hielo.
“La mayoría de los glaciólogos no están aún particularmente alarmados por lo que está ocurriendo con la Plataforma Larsen C. Es algo normal”, le dijo a la BBC Helen Fricker, del Instituto de Oceanografía Scripps.
El nuevo iceberg -que probablemente reciba el nombre de A68- es uno de los 10 icebergs más grandes de los que se tenga registro.
Sin embargo, su tamaño es relativamente pequeño en comparación con grandes gigantes que se separaron en el pasado del continente blanco.
El más grande observado por un satélite era un objeto llamado B-15 que se desprendió de la Plataforma de Hielo Ross en 2000, y que medía 11.000 kilómetros cuadrados.
Rumbo norte
“El movimiento de los icebergs está controlado mayormente por los vientos de la atmósfera y las corrientes oceánicas que empujan al bloque de hielo que está por debajo de la superficie del agua”, explicó a BBC Mundo Anna Hogg, experta en observaciones satelitales de la Universidad de Leeds, en Reino Unido.
Pero también, está determinado por la simetría del lecho marino.
“Los rasgos topográficos importantes, como por ejemplo las pequeñas montañas en el fondo del mar, pueden ser lo suficientemente altas como para hacer que el témpano permanezca en el mismo sitio por un tiempo”, dice Hogg.
Si nada lo detiene, o si eventualmente se mueve de su posición original, comenzará a viajar alrededor del continente antártico, impulsado por la corriente costera que gira en sentido contrario a las agujas del reloj y está presente durante todo el año.
Una vez que llegue a la punta de la Península Antártica, “continuará viajando hacia el norte, en dirección al Pasaje de Drake, donde se irá disipando”, explica la experta.
Este proceso puede durar meses e incluso, años.
“Semejante volumen de hielo, tomará un buen tiempo en derretirse, sin importar si está en aguas frías o más cálidas”, señala Hogg.
Peligro
Los científicos no saben con exactitud hasta dónde llegará, pero normalmente no suele hacerlo hasta una zona habitada.
Y, a medida que se desplaza hacia el norte, se irá rompiendo en fragmentos más pequeños que pueden continuar su viaje en diferentes direcciones, según las fuerzas que actúen sobre ellos.
Cuando abandone las inmediaciones del continente antártico, es crucial seguirle la pista, ya que es allí donde puede convertirse en un peligro para los navegantes.
No en este momento -en medio del invierno en el sur-, pero sí durante el verano antártico. Si bien la península está fuera de las rutas comerciales más importantes, es el principal destino turístico de los cruceros provenientes de América del Sur.
Mientras se mantiene como una sola pieza, o varias pero grandes, es menos peligroso, ya que puede verse a la distancia. Cuando se divide la situación empeora, porque desde la superficie es difícil estimar cuánto hielo hay sumergido bajo el agua.
Georgia del Sur
Uno de los lugares donde también suelen acabar los glaciares grandes es en la plataforma de hielo superficial que rodea la isla de Georgia del Sur, unos 1.390 kilómetros al este-sureste de las islas Falkland o Malvinas.
Al desarmarse allí, los icebergs vuelcan miles de millones de toneladas de agua dulce en el ambiente marino local.
Según investigadores británicos, estos gigantes de hielo tienen un impacto dramático y pueden alterar incluso los ciclos alimentarios de los animales que habitan la isla.
A esta isla, por ejemplo, llegó el iceberg A-38 en 2004.
“El agua dulce tiene un efecto mensurable en la estructura de la columna de agua”, le explicó a la BBC Mark Brandon, oceanógrafo de la Universidad Abierta, en Reino Unido.
“Cambia las corrientes en la plataforma porque cambia la densidad del agua de mar. Y también baja la temperatura del agua”.
El polvo y los fragmentos de roca que el iceberg trajo de la Antártica actúan a modo de nutrientes cuando se derriten en el océano e incrementan la productividad de las algas y las diatomeas en la base de la cadena alimentaria.
Pero en Georgia del Sur, estos glaciares pueden tener un impacto negativo al actuar como barrera contra el influjo de kril, una fuente de alimentos vital para muchos animales de la isla, incluidos pingüinos, focas y aves.