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Guerra comercial entre China y EE.UU. marcará una nueva versión de la reunión del G20

Por Agencias jueves 27 de junio del 2019

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Las banderolas ya están colgadas en el aeropuerto de Osaka, en Japón. El aparato de seguridad ya está desplegado. El Presidente francés, Emmanuel Macron, fue el primero en llegar. Todo está preparado para la 14º cumbre del G20, las economías que agrupan el 85% de la riqueza mundial, que se realizará entre mañana y el sábado. Un evento que, según el secretario del Tesoro de EE.UU., Steven Mnuchin, será “muy importante”. Pero cuyo acto principal, en el que estarán puestas todas las miradas, será una reunión fuera de programa: la que celebren los Presidentes de EE.UU., Donald Trump, y de China, Xi Jinping, para tratar de solventar una guerra comercial y tecnológica mutua que amenaza con arrastrar a toda la economía global, informó El País.

Según declaró ayer Mnuchin en una entrevista con la cadena de televisión CNBC, dos días antes del inicio oficial de la cumbre, “ya tenemos cerca del 90% del camino” hacia un posible acuerdo entre Washington y Pekín “y creo que hay una vía para completarlo”. “El mensaje que queremos oír es que ellos quieren regresar a la mesa de negociaciones y seguir. Creo que se nos presenta un buen resultado para su economía y la nuestra para conseguir un comercio equilibrado y seguir desarrollando esta relación”, declaró Mnuchin.

Las palabras de Mnuchin -uno de los principales negociadores en las conversaciones que se quebraron en mayo pasado, cuando todo parecía apuntar a un acuerdo entre las dos potencias, por desacuerdos fundamentales entre las dos capitales- abren un nuevo optimismo sobre la posibilidad de que los dos Presidentes puedan llegar a algún tipo de entendimiento cordial en Osaka. Ambos tienen prevista una reunión, confirmada por ambos gobiernos y la primera en más de seis meses. Probablemente ocurra el sábado, una vez hayan concluido las reuniones multilaterales.

En los últimos días, y después de casi dos meses de deterioro continuo en la relación, han resurgido las señales para el optimismo.

Los dos Presidentes conversaron por teléfono la semana pasada, en un indicio de que ninguno de los dos países quiere ver un deterioro mayor de las relaciones al que ya han sufrido. Los negociadores jefes de las dos capitales, el vice Primer Ministro chino Liu He, Mnuchin y el representante de Comercio Exterior de EE.UU., Robert Lighthizer, conversaron por teléfono esta misma semana.

Pese al optimismo de Mnuchin, la mayoría de los analistas considera como resultado más probable que Xi y Trump no cierren un acuerdo y se limiten a pactar una mera tregua, similar a la adoptada en la cumbre anterior del G20 en Buenos Aires, cuando acordaron un plazo de tres meses para negociar antes de imponerse nuevos aranceles mutuamente.

Sí es posible, quizá, que los dos líderes lleguen a algún acuerdo sobre Huawei, la joya de la corona tecnológica china y a la que Washington amenaza con embargar su tecnología a partir del 19 de agosto por razones de seguridad nacional.