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Lula al salir de prisión: “Quisieron encarcelar una idea, pero las ideas no se encierran”

Por Agencias sábado 9 de noviembre del 2019

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Lula da Silva ha abandonado este viernes la prisión en la que ha pasado más de un año después de que un juez ordenase horas antes su liberación. El ex Presidente de Brasil, que llevaba 19 meses encarcelado por corrupción y al que la justicia impidió concurrir a las últimas elecciones, ha vuelto a pisar la calle.

La decisión del magistrado llega un día después de que el Tribunal Supremo decidiera por la mínima, seis a cinco, revocar un criterio establecido hace tres años -y crucial en las investigaciones de Lava Jato-, de modo que ahora los condenados sólo entrarán en prisión cuando la sentencia sea firme, no tras la condena en segunda instancia.

La defensa del ex Presidente realizó la mañana de este viernes una petición de puesta en libertad inminente. El juez federal Danilo Pereira aceptó el recurso de los abogados del expresidente y autorizó que Lula dejara la prisión. Tras abandonar el centro de detención el expresidente ha ofrecido un discurso sobre un escenario montado momentos antes frente al edificio por el que ha salido en libertad. Se espera que después vaya a su casa en la ciudad de Sao Bernardo, en São Paulo, este mismo fin de semana para estar con su familia.

“Queridos compañeros y queridas compañeras, no saben lo que significa que yo esté aquí con ustedes. Toda mi vida he estado hablando con el pueblo brasileño y no pensé que hoy podría estar aquí”, ha asegurado Lula tras abandonar la prisión.

“Quiero que todos sepan que (el ex juez Sérgio) Moro no encarceló a un hombre. Quisieron encarcelar una idea y las ideas no se encierran, no se matan”, ha defendido ante cientos de simpatizantes.

Brasil polarizado

La liberación de Lula tiene una repercusión política inmensa en un muy polarizado Brasil. El expresidente, y colateralmente el Partido de los Trabajadores, es el asunto que más divide a sus compatriotas, se le ama o se le odia. No deja a nadie indiferente. Numerosos seguidores del exmandatario, agolpados frente a la prisión, esperaban la decisión de la juez que finalmente ha llegado este viernes. “¡Suelten a Lula!”, se ha coreado toda la mañana a las puertas de la cárcel. Sus simpatizantes hacían guardia desde el primer día que estuvo en prisión, el 7 de abril de 2018. Una vigilia en la que brasileños provenientes de todo el país lo saludaron religiosamente los 580 días que ha pasado entre rejas con un “Buenos días, presidente”.

Junto a sus familiares, sus electores leales eran los más entusiasmados con la idea de ver al ex Presidente fuera de la cárcel. Especialmente después de que el ex Mandatario prometiera que la primera cosa que haría al salir de prisión sería tomar una copa con ellos. Un gesto de gratitud ante la vigilia que han realizado durante más de un año frente al edificio en el que se encontraba encarcelado. 

La votación
del Supremo

Como en Brasil las deliberaciones del Tribunal Supremo son públicas y televisadas, la ciudadanía siguió en directo durante las últimas semanas los argumentos y la votación de cada uno de los 11 magistrados del Supremo. La tensión llegó a niveles récord cuando el voto del décimo magistrado supuso un empate. Cinco contra cinco.

El presidente del Supremo, Antonio Dias Toffoli, tenía la última palabra. Inclinó la balanza a favor de Lula y del resto de los reos. Una decisión que ha permitido que este viernes el juez Danilo Pereira ordenase la liberación del ex Presidente.

Lula tiene todavía casos pendientes con la justicia y está a la espera de que el Supremo resuelva un recurso. Con una nueva pareja tras enviudar antes de entrar en la cárcel, hay todo tipo de especulaciones sobre lo que puede hacer ahora que ha recuperado la libertad. El ex Mandatario, que abandonó el poder con altísimas cotas de popularidad por haber sacado a millones de brasileños de la pobreza, fue condenado en segunda instancia a ocho años por corrupción por haberse beneficiado de unas obras realizadas por una constructora en un apartamento que frecuentaba.

En un caso similar está condenado en primera instancia a otros 11 años. El sostiene que es víctima de una caza de brujas en el marco del macrocosmo Lava Jato que reveló sobornos masivos en Brasil y el resto del continente y ha supuesto el encarcelamiento de muchos de los políticos y empresarios más poderosos de Brasil.

Caso
Lava Jato

El fallo del Supremo del jueves supuso un golpe tremendo para los investigadores del Caso Lava Jato, que emitieron tras la decisión un comunicado para recalcar que “la existencia de cuatro instancias judiciales, unido a un número excesivo de recursos, supone retrasos y prescripción, derivando en impunidad”. Y es que desde 2016 y al calor del macro caso anticorrupción, los condenados en segunda instancia iban a la cárcel.

El ministro Moro emitió un comunicado el jueves en la que expresa su respeto por el fallo del Supremo. Bolsonaro, evitando referirse en todo momento a Lula, prefirió centrarse en alabar al más popular de sus ministros al que fichó como cruzado anticorrupción para seguir con aquella misión. “Parte de lo que ocurre en la política de Brasil se lo debemos a Moro”, declaró en un acto tras ser preguntado por Lula.