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Maduro asume su segundo mandato en Venezuela: “Nos queda fuerza para muchos años más”

Por La Prensa Austral viernes 11 de enero del 2019

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Aquí estoy, listo y de pie”, afirmó Nicolás Maduro, tras jurar ayer para un segundo período de gobierno que lo mantendrá en el poder en Venezuela hasta el año 2025. Aislado y en medio de acusaciones de ilegitimidad por la forma en que el líder chavista consiguió la reelección, el Mandatario tomó juramento ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Caracas, acompañado por otros cuatro Jefes de Estado que fueron los únicos en asistir a este acto señalado por opositores y buena parte de la comunidad internacional como el inicio de la “usurpación” de la Presidencia de Venezuela.

Maduro fue acompañado por los Presidentes Evo Morales, de Bolivia; Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; y Daniel Ortega, de Nicaragua, además de los primeros ministros de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves; y de San Cristóbal y Nieves, Timothy Harris.

“Juro, a nombre del pueblo de Venezuela, por el legado de Guaicaipuro, por Simón Bolívar, por el legado de Hugo Chávez, por los niños y niñas, por Dios todopoderoso, por mi vida. Lo juro por mi vida”, dijo Maduro, quien recibió la banda presidencial del jefe del TSJ (de línea oficialista).

“Nos queda fuerza para muchos años más”, avisó. Para el chavista, “es claro, público, notorio y conocido que Venezuela es centro de una guerra mundial del imperialismo norteamericano y sus satélites”.

“Como locos andan los gobiernos satélites del imperialismo norteamericano gritando y amenazando, yo le digo al pueblo ‘allá ellos’, nosotros seguimos acá con nuestro espíritu revolucionario”, manifestó Maduro.

El chavista, además, denunció “20 años de una campaña de manipulación”. “No hay un solo país en donde no haya una campaña persistente, diaria y permanente de mentiras sobre la Revolución Bolivariana”, acusó. “En Venezuela nos defendemos de la manipulación mediática y política. Pero a veces es muy difícil soportar tantas campañas de mentira aunque los pueblos tengan visión”, afirmó.

“Venezuela es sólida. Es una democracia revolucionaria, protagónica y participativa. Venezuela tiene un pueblo que participa”, añadió Maduro, pero aprovechó para atacar a la oposición: “La derecha venezolana ha infectado de su fascismo a la derecha latinoamericana. Veamos el caso de Brasil con el surgimiento de un fascista como Jair Bolsonaro”.

En su discurso volvió a fustigar al Grupo de Lima, al que llama “cartel de derecha”, de manera despectiva. “Trafican con el derecho internacional, se caracterizan contra un país noble como el de Venezuela”, acusó.

Y repitió: “Si tenemos un problema lo tenemos que resolver los venezolanos y las venezolanas. Problemas hay. Que levante la mano el país que no tienen problemas. Pero nosotros somos víctimas de una guerra económica”. En este contexto, el chavista adelantó que el próximo lunes presentará un paquete de medidas económicas.

Como en la mayor parte del discurso, Maduro acusó a los EE.UU. de intentar desestabilizarlo. “Nosotros no nos hemos formado en la escuela de la oligarquía que desprecia a los pueblos y vive de la entrega al imperialismo norteamericano. Nuestra escuela es la de lucha con trabajadores y estudiantes. Somos una democracia de verdad, profunda, popular, revolucionaria. Una democracia de la clase obrera, de los humildes, de los trabajadores, del pueblo, no una democracia de élite ni de magnates”, sentenció.

“El mundo es más grande que el imperio estadounidense y sus gobiernos satélites, hay un mundo más allá, aquí estamos presentes. Ya no es el mundo hegemónico y unipolar. Hay un mundo de pie, Venezuela está en la primera línea de la batalla, estamos en una posición de vanguardia. El mundo es más grande que las amenazas estadounidenses”.

Poco antes de su juramento, Washington anunció que aumentará la presión “sobre el régimen corrupto, apoyando a la democrática Asamblea Nacional (Parlamento) y pidiendo democracia y libertad en Venezuela”, escribió el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton en Twitter.

En contraposición con los EE.UU., Maduro vaticinó una ola de inversiones europeas. “Porque en Europa nos quieren”, aseguró. No hablaba de la Unión Europea, a la que calificó de “vieja oligarquía”, sino de movimientos emergentes. “Los chalecos amarillos nos ven con buenos ojos. Me mandaron uno de regalo, quizás los estrene mañana… Quizás fundemos una seccional de los chalecos amarillos de Venezuela, porque somos los rebeldes del mundo”, dijo el chavista intentando decir una frase en francés.

Casi al final de su discurso, admitió que el peor enemigo de Venezuela, “peor que todo el imperialismo junto”, es la corrupción. “Hay una sola forma de vencerlo, con una gran revolución moral, espiritual y del amor a la patria, a nuestra tierra y a nuestra historia”, concluyó.

Crisis en aumento

Maduro asumió en medio de la peor crisis económica que haya sufrido en su historia moderna el país con las mayores reservas petroleras del mundo.

Expertos auguran un empeoramiento de la debacle socioeconómica por el aislamiento internacional. Además de la escasez de comida y medicinas, los venezolanos lidian con una hiperinflación que según el FMI alcanzará el 10.000.000% en 2019.

En lo que considera la migración más masiva de América Latina en décadas, la ONU calcula que 2,3 millones de venezolanos emigraron desde 2015 y estima que esa cifra subirá a 5,3 millones en 2019.

Durante el gobierno de Maduro, la economía se redujo a la mitad y se contraerá un 5% en 2019, según el FMI. Además, el país y su petrolera cayeron en default y la producción de crudo, fuente de 96% de las divisas, se desplomó a 1,4 millones de barriles diarios, la más baja en 30 años.