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Muere uno de los buceadores que intentaba rescatar a los niños atrapados en Tailandia

Por Agencias sábado 7 de julio del 2018

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Un fuerte revés para las operaciones de rescate de los 12 niños tailandeses y su monitor atrapados en una cueva inundada en el norte del país se produjo ayer, con la muerte de uno de los buceadores que participaba en las tareas de asistencia. El rescatista falleció tras quedarse sin oxígeno en el tubo que llevaba mientras cubría el largo y laborioso trayecto bajo el agua desde la entrada de la sima al punto donde se encuentran los niños, informó El País.

Horas después, el gobernador de Chiang Rai y jefe de la célula de crisis que se habilitó para el rescate informó de que “no es aconsejable” que los niños salgan de la cueva buceando.

El comandante de la unidad de buceadores de la Marina tailandesa, Apakorn Yookongkaew, anunció ayer en una rueda de prensa la muerte de Samarn Poonan, que quedó inconsciente mientras cubría el trayecto y al que no se pudo revivir. Poonan, un antiguo submarinista militar que trabajaba como voluntario, era uno de los encargados de repartir balones de oxígeno a lo largo de la ruta que tendrán que cubrir los sobrevivientes para salir de la gruta, si finalmente se opta por sacarles por esa vía.

El fallecimiento demuestra hasta qué punto es difícil evacuar a los 13 atrapados en una isleta a cuatro kilómetros dentro de la gruta, y asesta un duro golpe a las esperanzas de que pueda realizarse pronto el rescate. Aunque se consiguió rebajar el nivel del agua, no es suficiente. El gran escollo lo sigue representando un punto del túnel en forma de U, donde el agua ha llegado a tener cinco metros de profundidad y se acumula el barro y los escombros. Un buceador experimentado necesita 11 horas para completar el viaje de ida y vuelta.

El gobernador de Chiang Rai y coordinador de los trabajos, Narongsak Osottanakorn, explicó ayer que los niños tienen suficiente fuerza como para caminar, pero que ahora mismo no pueden nadar hasta un lugar seguro. “Los chicos no pueden bucear por el momento. El problema ahora es cuándo estarán listos para bucear”, añadió.

Los niños continúan recibiendo clases de natación y buceo a ritmo acelerado, por si se acaba juzgando imprescindible sacarlos lo antes posible. Osottanakorn subrayó que de ningún modo se puede permitir que los niveles del agua vuelvan a subir, algo que podría ocurrir si vuelve a caer un temporal.

Las otras opciones para rescatar al grupo de los 13 Jabalíes Salvajes -el nombre del club de fútbol al que pertenecen-incluyen la posibilidad de mantenerlos dentro de la cueva hasta que pase la temporada de lluvias, algo que aún tardará cuatro meses, o taladrar un pasadizo a través de la roca. Una treintena de equipos busca en la montaña posibles fisuras que acaben en algún punto de la cueva más cercano a los niños.