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Puente del glaciar Perito Moreno volvió a “romperse”

Por La Prensa Austral martes 13 de marzo del 2018

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El estruendo, y el eco que lo persigue, cortó la madrugada de este lunes como un sable, aunque nadie pudo escucharlo. El glaciar Perito Moreno, ubicado en la provincia de Santa Cruz, a 2.000 kilómetros de Buenos Aires, rompió el tradicional puente nuevamente y muchas de las personas que viajaron para presenciar el fenómeno se quedaron con las ganas. El segundo hielo eterno más grande de Argentina congrega a un millón de visitantes al año y convierte al Parque Nacional Los Glaciares en uno de los más concurridos de este país.

No hay imágenes del fenómeno

Más de 6.000 personas se prepararon para lo que iba a ser una de las rupturas más espectaculares de la historia. Incluso muchas viajaron especialmente para la ocasión luego de que el sábado a las 8,40 horas se anunciara la filtración de agua que inicia el proceso de desprendimiento. Sin embargo, la naturaleza se reservó el espectáculo para sí misma y no existen imágenes del fenómeno.

Hasta el intendente del Parque Nacional, Germán Solveyra, se lo perdió. Afirmó a la agencia Télam que no podía especificar la hora en que el arco de hielo formado por el Brazo Rico y el Canal de los Témpanos se desplomó “ya que a partir de las 22 horas (del domingo) la zona fue liberada de público”.

También sostuvo que “no hubo ni una gran caída única, por lo que pudimos apreciar y según las experiencias anteriores”.

Luciano Bernacchi, director del Museo Glaciarium, explicó que “el proceso siempre ocurrió con intervalos irregulares. Desde los primeros registros de finales del ‘30, pasó con intervalos de cuatro a seis años. En 1988 hubo una rotura grande que coincidió con el auge turístico del lugar y después de eso no sucedió por 16 años”.

“No existe un patrón”

A partir de 2004 hubo mezclas de intervalos. Según el especialista, “no existe un patrón y es algo irregular que depende de factores climáticos y la topografía del lugar. Lo positivo es que el glaciar está estable y no ha cambiado mucho, salvo estas cosas estacionales”. “Este año influyó el hecho de que haya llovido desde el sábado a la noche. El proceso de desprendimiento se produce porque hay varios metros de desnivel de agua a un lado y otro del dique de hielo que forma el avance del glaciar contra la costa. Un posible cierre del proceso es la equiparación de las aguas, cuando todo vuelve a la carga”, explicó Bernacchi.

“Fue malísimo que nadie haya podido verlo”, se quejó Fabiana Barría, funcionaria del Hostel Calafate Viejo, “no sé de quién fue la orden de que no se pudiera estar filmando (durante la noche) porque otros años sí se ha podido. Es una vergüenza porque vino mucha gente por el rompimiento a pesar de ser una temporada tranquila”. “Es más importante para la gente del pueblo que para los turistas”, aclaró Betiana Blanco, del Hotel Las Dunas. “Había frustración porque todo el mundo lo quería ver”, afirmó.

“El comentario generalizado era ‘que pena que no lo pude ver’”, completó Gisela Núñez Rubio, del Xelena Hotel. “Estamos al 100% y tuvimos bastantes residentes de la provincia que vinieron exclusivamente por esto, la incidencia es de aproximadamente un 20% en nuestras reservas”. Los visitantes tuvieron, sin embargo, su paga, aunque no haya sido total. “La mayoría de la gente estaba feliz porque, más allá de no ver el desprendimiento del techo del túnel, hace dos días que están cayendo pedazos de hielo impresionantes entonces se van maravillados”, expresó.

La discreción distinguió a esta ruptura de las anteriores. El 14 de marzo de 2004 ocurrió a las 19,10 horas y tras 16 años de espera. El proceso había empezado para sorpresa de muchos que creían que ya no volvería a ocurrir y la filtración se mantuvo durante 75 horas. El 13 de marzo de 2006, a las 23 horas, las paredes de hielo de 60 metros de altura volvieron a caer y generaron un estruendo que se percibió con retraso desde las pasarelas instaladas para su observación. La oscuridad impidió que el fenómeno pueda registrarse con imágenes de calidad y un frente de tormenta complicó la vigilia.

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El 9 de julio de 2008 ocurrió a las 11,20 de la mañana. Fue la única que se produjo en invierno y en medio de una intensa nevada. A pesar de que se trataba de un día festivo -esa fecha se conmemora la independencia de Argentina- apenas 40 personas fueron testigos del fenómeno que se produjo luego de que el desnivel entre los dos lagos alcance los nueve metros.

El 5 de marzo de 2012 también cayó mientras todos dormían, a las 3,45 de la mañana. En esa oportunidad, la administración del parque impidió que la gente pernocte en el lugar, por lo que no hay fotos ni videos del fenómeno. El más reciente se produjo el 11 de marzo de 2016 a las 10,56 de la mañana, ante la presencia de cientos de afortunados.

“Es impresionante. Todavía siguen cayendo grandes bloques de hielo. Estamos muy felices que la gente pueda apreciar esta maravilla de la naturaleza”, afirmó el entonces intendente Carlos Corvalán.