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Tribu aborigen asesinó de un flechazo a un directivo de una ONG en el Amazonas brasileño

Por Agencias sábado 12 de septiembre del 2020

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Eran considerados pacíficos, pero se sienten cada vez más amenazados.

La noticia conmocionó al universo de los movimientos indigenistas en Brasil. Rieli Franciscato, funcionario de la Fundación Nacional del Indio (Funai) y reconocido defensor de los derechos de las comunidades originarias del Amazonas, fue asesinado de un flechazo.

Franciscato, de 56 años, era director de un programa de protección de grupos indígenas no contactados. Estaba junto a un grupo de personas en la región de Seringueiras, un municipio del estado de Rondonia, cuando fue atacado por miembros de una tribu conocida como “Aislados del Cautário”, por el nombre del río que atraviesa el territorio indígena Uru-Eu-Wau-Wau, en el mencionado estado del norte de Brasil.

La Funai no detalló las circunstancias de su muerte, pero testigos reportaron que Rieli estaba investigando, junto con una patrulla de policías locales, la reaparición en el área de esta tribu de la que se sabe muy poco.

El reportero gráfico Gabriel Uchida contó a la agencia AFP que era considerado un grupo pacífico.

La Amazonía brasileña es hogar de al menos 100 tribus aisladas, más que en cualquier otro lugar del mundo, según la ONG indigenista Survival International.

Los contactos con estas comunidades suelen ser desastrosos, empañados por la violencia, los devastadores brotes de enfermedades y el colapso de sus estructuras sociales.

Rieli era precisamente el coordinador de una operación de la Funai denominada Frente de Protección Etnoambiental Uru-Eu-Wau-Wau, cuya misión es proteger a los grupos no contactados, que están bajo el asecho creciente de madereros y mineros. El problema es que, según explican los especialistas, es habitual que estos grupos no diferencien entre las personas que depredan su territorio y aquellas que tratan de ayudarlos.

Los “Aislados del Cautário” apelan a la migración como forma de supervivencia.

La principal razón por la que se están quedando sin medios de subsistencia en su zona son las constantes invasiones de diferentes actores. Entre ellos se destacan los madereros y los terratenientes, que quieren deforestar la región para la cría de ganado. A ellos se suman también los mineros.