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  • Matilde Cárdenas Santana

Trump promueve cambios legales que prohíban el aborto en varios Estados

Por Agencias domingo 10 de febrero del 2019

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En el discurso del Estado de la Unión del pasado martes, el Presidente Donald Trump pidió al Congreso que prohibiera los abortos tardíos de niños “que puedan sentir dolor en el vientre de la mujer”. En medio de un ensordecedor aplauso de los congresistas republicanos y frente a 47 millones de televidentes, el Mandatario afirmó falsamente: “Los legisladores de Nueva York se alegraron de aprobar de una ley que permite arrancar al bebé del vientre momentos antes del nacimiento”.

Pero lo que permite la nueva normativa es la posibilidad de practicar un aborto hasta la semana 24 de gestación o más adelante si el feto es inviable o la vida de la madre corre peligro. Más del 90% de los abortos se practican en el primer trimestre, pero Trump aprovechó la tribuna para hablar a sus bases. Una estrategia que acompañan varios Estados conservadores que intentan limitar el acceso a la interrupción del embarazo.

Entre el público presente en el Congreso la noche del martes, una mujer escuchaba con estupor las declaraciones del Mandatario que acumula una veintena de acusaciones de acoso: la doctora Leana Wen. Wen es presidenta de Planned Parenthood, una organización que proporciona servicios de salud reproductiva y que ha sido denostada por el Partido Republicano en su campaña contra el aborto.

“El Presidente mintió a toda la ciudadanía. Sus declaraciones no se basan en aspectos médicos, sino políticos”, explica la doctora. Wen fue invitada al Capitolio por la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en una clara contraofensiva a la Administración que amenaza con revocar la ley que permite el aborto desde 1973.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump se ha esforzado por reducir las opciones para abortar. Sólo cuatro días después de asumir el cargo, recuperó una ley que prohíbe a las ONG y proveedores sanitarios en el extranjero utilizar fondos del gobierno estadounidense para asesorías a favor del aborto. En mayo del año pasado, anuló una ley que obligaba a los empleadores a incluir métodos anticonceptivos en el plan de salud ofrecido a sus empleados y anunció una reforma al Título X, un programa de planificación familiar financiado federalmente, abierto a los pacientes de bajos ingresos. Si sale adelante, los médicos y hospitales no podrán derivar a sus pacientes a centros abortistas. “Los proveedores de atención médica no pueden ocultar información sobre las opciones que tienes en relación con tu embarazo. Esta norma significa que podrán hacerlo”, explican desde Planned Parenthood.

“Durante décadas, los contribuyentes se han visto forzados erróneamente a subsidiar la industria del aborto”, dijo Trump cuando anunció la nueva normativa.

La reforma del Título X está siendo evaluada por una tribunal federal de apelaciones que debería dar su veredicto el mes que viene.

Sumados a la ofensiva, varios Estados de tradición conservadora han aprovechado para modificar sus leyes en la misma dirección restrictiva. Iowa aprobó el año pasado la ley contra el aborto más restrictiva de EE.UU.: ninguna mujer puede abortar en cuanto se detectan los latidos del corazón en el feto. Sólo se harán excepciones si hay malformación fetal, riesgo de muerte para la madre y violación o incesto.

Los Parlamentos de Kansas y Oklahoma han impulsado leyes gemelas, al igual que Alabama, Arkansas, Kentucky, Misisipi, Texas y West Virginia. No todas han salido adelante. Un juez rechazó en noviembre la ley de Misisipi que prohibía la mayoría de los abortos después de 15 semanas por considerar que violaba derechos constitucionales de la mujer. Mientras el bastión republicano del centro del país lucha por poner límites, Estados como Massachusetts, Delaware y Washington, además de Nueva York, intentan blindarse con leyes más permisivas.