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Un perro cuida de un niño perdido durante dos días

Por Agencias viernes 22 de julio del 2016

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Caso conmovió a los mexicanos.

Juan Heriberto Treviño, de 14 años, estaba en un campamento de verano cuando se separó de su grupo el domingo por la tarde. Cayó a un barranco y comenzó a rodar. En ese momento la Sierra Madre Oriental mexicana se lo tragó durante más de 40 horas. Treviño, perdido dos noches en el bosque, tuvo un compañero inesperado: Max, un perro labrador que no se separó de él hasta que fueron rescatados el martes.

El chico se perdió en el municipio rural de Galeana, en el Estado de Nuevo León (noreste de México). “Caí en un río que no llevaba agua y caminé para buscar el valle”. El perro, que seguía al adolescente desde el campamento, bajó hacia el cañón y se quedó junto a él. El joven se había apartado de sus amigos para buscar troncos y construir una tienda para dormir esa noche, como parte de las actividades de la acampada organizada por una parroquia del municipio.

“En esa parte de la sierra es muy fácil perderse. Además ahí por las noches hace frío, está muy elevado. El niño tuvo suerte de encontrarse al perro”, cuenta Martín Castillo, subdirector de Protección Civil de Nuevo León. Por la noche, Treviño sabía que si seguía avanzando se perdería más. Entonces decidió abrazar al labrador para soportar las bajas temperaturas. “Nada más le dije a Dios que ojalá y me encontraran”, contó Treviño a los medios locales poco después de subirse a un helicóptero.

Las autoridades movilizaron a todos los grupos de rescate y a los lugareños de la zona, acostumbrados a orientarse por los caminos del bosque. El martes por la mañana dos hombres a caballo encontraron finalmente al chico. “Al vernos corrió y nos abrazó, había pasado mucho miedo”, contaron Leoncio Ramírez y Jesús Eliud al diario mexicano Milenio.

Durante el día retomaba su camino sin rumbo entre hierbas secas y magueyes (cactus de donde se extrae el pulque). El segundo día tenía sed. Y Max le dio una pista. El can se dirigió hasta donde había un charco y comenzó a beber, el joven lo imitó. Cuando lo encontraron estaba bien físicamente: “Algo desnutrido y muy cansado. pero estable”, asegura Castillo.

La aventura de Treviño y Max se quedará para siempre en la Sierra Madre. Aunque la familia quiere adoptarlo, el perro se quedó en Galeana con su dueño.

Agencias