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Una ola de protestas sacude los gobiernos de Honduras y Guatemala

Por Agencias lunes 15 de junio del 2015
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El viento del cambio recorre Centroamérica. Una primavera del descontento ha emergido en Guatemala y Honduras y puede extenderse a El Salvador. El hartazgo ante la violencia y la corrupción dan impulso a este movimiento que, lejos de los canales tradicionales, se mueve y coordina desde las redes sociales. En pocas semanas, la ola de protestas en ambos países ha puesto contra las cuerdas a los gobiernos y sacudido unas estructuras de poder que parecían inamovibles.

Decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, participan en este movimiento emergente. No solo piden una regeneración de la vida política sino también el cambio de sus principales árbitros. En una zona con niveles de renta paupérrimos y con las mayores tasas de homicidio del planeta, esta lucha ciudadana por la transparencia y la honestidad ha despertado un entusiasmo que no se recordaba desde hacía décadas.

Todo empezó en Guatemala. Fue el pasado 25 de abril, cuando dos universitarias convocaron por las redes sociales a una protesta frente al antiguo palacio de gobierno. Exigían limpieza frente a la corrupción. La llamada prendió como la pólvora, miles de personas la secundaron. El sorprendente éxito de la llamada animó a nuevas manifestaciones. Cada vez más fuertes. Ahora, se efectúan todos los sábados. Y, como en un seísmo, tienen réplicas en el resto de grandes ciudades guatemaltecas.

Las protestas han logrado, de momento, la renuncia de la vicepresidenta, Roxana Baldetti, y tienen arrinconado al Presidente, Otto Pérez Molina. Un personaje sometido a una fuerte erosión y de enorme impopularidad.

Este despertar no hubiera sido posible, según los sociólogos Carlos Guzmán Böckler y Gustavo Berganza, sin las redes sociales. A diferencia de los medios tradicionales, objeto de amenazas, chantajes o sobornos, las redes, al quedar fuera del control gubernamental y de otros poderes, han sido utilizadas por los descontentos como su principal vía de comunicación y agitación.

En Honduras

Por su parte, en Honduras, un país con un 42% de la población en situación de pobreza extrema y donde los medicamentos escasean, el saqueo al ya de por sí desabastecido instituto encargado de la distribución de los fármacos detonó la protesta.

El movimiento, alimentado por las redes sociales como en Guatemala, aumentó paso a paso su potencia hasta cobrar tal fuerza que casi a diario emergen protestas, antorcha en mano, en las principales ciudades de Honduras.

El caso, que afecta de lleno al Partido Nacional (PN), la fuerza gobernante desde enero de 2010 con dos mandatos consecutivos, tiene su origen en un supuesto desfalco de 350 millones de dólares entre 2010 y 2014 al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). Mediante una red de empresas fantasma o de maletín, el PN alimentó sus arcas y financió presuntamente sus campañas internas y nacionales de 2013. El Presidente, Juan Orlando Hernández, admitió haber recibido dinero con ese origen para su campaña.