Necrológicas

Denunciante hace crudo relato de los abusos de Renato Poblete, uno de los iconos de los jesuitas

Por Agencias martes 30 de abril del 2019

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La teóloga Marcela Aranda rompió el silencio. Es la primera vez que cuenta detalles de la denuncia eclesiástica que realizó a Charles Scicluna. En ella relata los impactantes abusos de los que fue víctima por parte de Renato Poblete, símbolo de la solidaridad en Chile y rostro del Hogar de Cristo.

Aranda relató que los abusos cometidos por el icono jesuita duraron “un período de 8 años. 8 años de abuso, martirio y sufrimiento. Me fue despedazando, arrasando, hasta que no quedara nada. Es un abuso de conciencia, poder y sexuales del jesuita Renato Poblete”.

Todo comenzó cuando la ingeniera mecánica quiso dar un giro a su vida, estudiando teología. “Cuando entré a la universidad yo quería ser religiosa. Y en ese contexto me presentan al capellán del Hogar de Cristo, Renato Poblete. Yo estaba orgullosa”, contó en su testimonio al noticiario AhoraNoticias de Mega.

Eso coincidió con un período familiar difícil, de acuerdo al testimonio de Aranda.

“Los primeros encuentros se mantenían en un cierto margen de normalidad, aunque había ciertas caricias que no sentía muy propias de un director espiritual, pero no ocurría más que eso. Mucha cercanía física, que encontraba inapropiada, pero bueno decía él será así, no me cuestionaba mayormente”, explicó.

Aranda se armó de valor y recordó los hechos inhumanos por los que tuvo que vivir: “El comenzó a abusarme sexualmente con mucha violencia. Y me llevaba donde otros hombres para que me violaran y golpearan por turnos mientras él miraba”. En esa época, Aranda tenía 19 años, menor de edad para la época. Poblete, cerca de 60.

De acuerdo a su testimonio, los abusos ocurrieron en su oficina del Hogar de Cristo, en su casa, en la casa de Poblete e, incluso, en el auto de él.

Después vino lo peor: “El me llevaba donde otros hombres, que eran amigos de él, para que me violaran y me pegaran por turnos mientras él miraba”.

Respecto a si estos otros sujetos eran sacerdotes, señaló que nunca lo supo porque se cubrían el rostro.

La teóloga contó que ella volvía a Poblete debido a sus amenazas y chantajes: “Que iba a perder la universidad, que lo iba a perder todo, que me iba a hacer pedazos si yo decía algo porque nadie me iba a creer a mí. Entonces yo no tenía salida, estaba terriblemente sola, no le podía decir a nadie”.

Tres abortos

“¿Sabes que es lo más terrible? Lo que más me hace sufrir es que él me obligó a abortar. Y no sólo una vez. Fueron tres veces”, detalló en su testimonio Aranda.

Luego de años de abusos, Aranda se contactó con el ex provincial jesuita Juan Ochagavía, y le contó todo lo que le estaba pasando. Sin embargo nunca recibió respuesta.

Aranda contó que se salvó solamente porque al Hogar de Cristo llegó otra niña: “Poblete ahí me dejó ir. Esa fue mi oportunidad en la que yo salgo. He pensado harto en esa niña, sobre todo por lo que yo viví”. Relató que ella se dio cuenta de que Poblete la dejó a un lado “por las caricias lascivas a la niña. Era yo a los 19 años”.

“Me fui de ahí y no miré atrás”, sentenció, agregando que le era muy difícil seguir viviendo, por lo que intentó suicidarse dos veces.

Cuando revivió el tema de los abusos -sobre todo cuando escuchó una charla de la víctima de Fernando Karadima, James Hamilton, decidió denunciar.

El Mostardor