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Fisco tendrá que pagar $40 millones a familia de temporero cuyo cuerpo perdió el SML

Por Agencias jueves 13 de junio del 2019

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Casi diez años pasó la familia de José Alarcón Ulloa sin saber de su paradero. Tras intensas búsquedas, en 2011 se enteraron que el temporero había fallecido tiempo atrás en un accidente ferroviario. La búsqueda, sin embargo, no terminó ahí. Según informa Emol, luego de recibir informaciones erróneas, se constató que los restos habían sido llevados a una universidad de Talca y, cuando se quiso trasladarlo, el Servicio Médico Legal (SML) lo perdió. Por el hecho, el fisco tendrá que pagar $40 millones.

Así lo ordenó el Vigésimo Cuarto Juzgado Civil de Santiago tras establecer la responsabilidad del Estado por falta de servicio en el extravío del cuerpo del sujeto y exigir la indemnización de perjuicios a su hija y viuda, quienes aseguraron que los daños sufridos durante la pérdida del cuerpo fueron «devastadores».

El 25 de junio de 2003, Alarcón salió de su casa rumbo a Rancagua -lugar en el que se desempeñaba como temporero-, y nunca más volvió. Su familia interpuso una denuncia por presunta desgracia ante Carabineros, y, según esta dijo, lo buscó de forma paralela en distintos lugares. En ningún lado tuvieron respuesta, manteniendo la incertidumbre sobre su paradero hasta el 2011, cuando solicitaron un certificado de defunción.

El documento dio positivo e indicó que Alarcón falleció el 27 de junio de 2003 a consecuencia de un politraumatismo, siendo inscrita la defunción un año después. Esto, pese a que madre e hija, según dijeron, habían pedido el certificado con fechas posteriores al deceso.

En conocimiento de la situación, fueron hasta el SML para saber el paradero del cadáver. Les dijeron que este había sido enterrado en el Cementerio General, lo cual fue desmentido en dicho lugar. Ante la confusión, las mujeres pidieron información al SML vía Transparencia.

Con carpeta en mano, encontraron una copia de la autopsia que daba cuenta que el deceso fue producto de un accidente ferroviario. También, que en 2004, y en vista que nadie reclamó los restos, éstos fueron enviados por el SML a la Universidad Católica del Maule para efectos de docencia e investigación.

Las demandantes pidieron así al SML la devolución de los restos desde Talca a Santiago, lo cual se concretó el 16 de mayo de 2011. Sin embargo la espera continuó.

Tras explicaciones de distinta índole, el servicio reconoció en noviembre de 2014 que el cadáver se había extraviado, iniciándose por ello un sumario. Un año después, en noviembre de 2015, éste se encontró en una urna donde ya supuestamente habían buscado y, a los diez días, finalmente se llevó a cabo el entierro en el Jardín Sacramental de San Bernardo.

En su defensa, el SML señaló, entre otras cosas, que «si bien el cuerpo estuvo extraviado en dependencias del SML, igualmente fue encontrado allí debidamente conservado, por lo cual no existiría a una falta grave, sino sólo un error administrativo, tomando en consideración el volumen de trabajo de tal servicio y el escaso personal».

Luego de la exposición de hechos, el tribunal reconoció incumplimiento de obligaciones por parte del servicio, como al no haber ingresado formalmente los restos, ni haber «tomado las medidas necesarias y apropiadas para su posterior ubicación y entrega a sus familiares».

«Cabe estimar a este tribunal que se ha producido una falta de servicio de tales funcionarios, entendida en el caso de autos, como el cumplimiento de las funciones necesarias para resguardar, adecuadamente, los restos de quien fuera el cónyuge y padre, otorgar una información adecuada y entregar, debidamente y en forma oportuna, dichos restos a sus deudos», sostiene el fallo de la magistrada Patricia Ortiz von Nordenflycht.

Y agrega: «llama la atención a esta juez, que no se ha declarado, ni justificado en autos por el Servicio Médico Legal, que exista un protocolo o procedimiento para notificar, oportuna y adecuadamente, a los familiares de una víctima cuya identidad ya haya sido determinada, y que les permita, eventualmente, el solicitar o retirar los restos de sus seres queridos».