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Jesuitas confirman abusos sexuales de Renato Poblete entre 1960 y 2008

Por Agencias miércoles 31 de julio del 2019

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La Compañía de Jesús comprobó la verosimilitud de los abusos denunciados en contra del sacerdote Renato Poblete, tras la investigación liderada por el abogado laico Waldo Bown.

El provincial jesuita, Cristián del Campo, confirmó que «esta investigación comenzó gracias a la denuncia de la señora Marcela Aranda y posteriormente recibió el testimonio de 21 mujeres más que sufrieron alguna experiencia de abuso sexual por parte de Renato Poblete, hechos ocurridos entre los años 1960 y 2008».

«Dentro de las víctimas mencionadas, existen cuatro personas que eran menores de 18 años cuando ocurrieron los hechos denunciados», precisó.

Del Campo añadió que «16 (casos) se refieren a abusos sexuales de mujeres mayores de edad, consistentes en un abordaje sexual inesperado y violento, en que intempestivamente se intenta besar y tocar a la víctima».

«Entre 1960 y 2008, Renato Poblete Barth mantuvo seis relaciones estables en un periodo de tiempo (…) el investigador estima la existencia de aspectos abusivos en al menos cinco de ellas», plantearon.

Denuncias de
Marcela Aranda

Los jesuitas confirmaron que «en el caso de la denunciante señora Marcela Aranda, que dio origen a esta investigación, todos los hechos descritos por ella han sido considerados plausibles y su relato creíble. En el caso de los abusos sexuales, estos han podido ser corroborados con otras evidencias, tales como patrones comunes de conducta del acusado y testigos que confirmaron la relación que existió entre la víctima y el indagado».

«En el caso de los tres abortos denunciados, aun cuando no se conoció de otros casos que involucraran abortos, el investigador consideró que en al menos uno de ellos habría antecedentes que corroboran la participación de Renato Poblete», dijeron.

Del Campo agregó que «respecto de la denuncia de violaciones grupales, la investigación no conoció de otros casos de abusos o violaciones de carácter grupal ni encontró antecedentes que los pudieran corroborar».

«Dada la gravedad de esta denuncia, el testimonio de la señora Marcela Aranda ha sido considerado plausible y creíble en su integridad y el hecho de que en su declaración ella señala que estos hechos podrían considerar a otras personas, personas vivas, presentaremos estos antecedentes a la brevedad al Ministerio Público», sentenció.

«Doble vida»

La Compañía de Jesús puntualizó que «esta investigación ha demostrado de manera contundente que Poblete Barth abusó de manera reiterada, grave y sistemática, amparado en el poder que le otorgaba su condición de sacerdote, en el dinero que manejó de manera personal y en el prestigio que su labor apostólica le otorgó durante sus años como sacerdote».

«Las conductas de abuso de poder, de conciencia sexual y otros delitos se sostuvieron en una suerte de doble vida amparado en su imagen pública de persona de bien», aclararon.

«Los testimonios de las víctimas recolectados en el proceso de investigación dan cuenta de la dinámica establecida por Renato Poblete Barth, una dinámica de violencia, de abuso de poder y emocional a las víctimas y a sus familias, que facilitó su obrar y el silencio tanto de víctimas como de otras personas», sostuvo Cristián del Campo.

Poblete se focalizaba «en personas con vulnerabilidad económica o emocional, la ayuda económica sistemática, la posición de poder social y religioso, la utilización del entorno familiar de las víctimas», precisaron.

«Somos conscientes de este grave daño y por eso, tal como lo han solicitado algunas víctimas, honraremos nuestro compromiso de confidencialidad con ellos. En nuestro país son los tribunales los llamados a dictar justicia y establecer responsabilidades», finalizó.

Descartan encubrimiento

La investigación liderada por Bown no acreditó la «existencia de encubrimiento», aunque el rol del sacerdote Juan Ochagavia se calificó como «negligente» al no realizar un seguimiento a las denuncias que recibió.

«El investigador no acreditó la existencia de encubrimiento, sin desconocer que corresponde al Ministerio Público determinar su existencia, sin embargo, el informe señaló que algunos jesuitas recibieron algún tipo de información, rumores o comentarios de terceros, lo que implicaría una responsabilidad ética en su actuar», recalcaron.