Necrológicas
  • Julio Sebastián Calderón Maclean

Los concejales viajeros de Curicó

Por Agencias martes 26 de enero del 2016
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Julieta Maureira, militante del Partido Radical y actriz de profesión, llevaba un mes en su cargo como concejal de Curicó, cuando recibió su primera misión internacional: debía asistir a la XXVII Fiesta Nacional del Chivo, en Malargüe, y estrechar lazos con el intendente de la ciudad argentina. No era la única que iría al evento. A fines de diciembre de 2012, el concejo entero había votado unánimemente para asistir al viaje, tal como lo habían hecho en ediciones anteriores. Con los años, el festival folclórico se había convertido en una ocasión estratégica para tratar temas de interés entre ambas ciudades, separadas por tan solo 360 kilómetros. Un extraño hermanamiento que en el último tiempo había centrado su discusión en temas turísticos y culturales: mientras los malargüinos querían convertir su fiesta costumbrista en un escenario internacional, los curicanos querían hacer de Iloca el balneario favorito de los trasandinos para vacacionar.

Para Julieta, el viaje se había transformado en toda una experiencia. En octubre de 2012 había salido electa concejal con 2.487 votos, la primera mujer tras 14 años. Malargüe era su primer desafío, no solo por los contactos que haría allá, sino que también porque iba en representación del alcalde, el DC Javier Muñoz, que tras 12 años de gobierno de la UDI, había recuperado el municipio para la Nueva Mayoría. Un día antes de partir, sin embargo, un colega de la oposición le dio una noticia que la descolocó: sus compañeros de coalición se habían ido sin ella.
Julieta, que no manejaba ni tenía auto, entró en pánico. Se le ocurrió una extraña solución: se iría en taxi a Argentina. Habló con Jorge Vergara, un chofer que siempre le hacía carreras y le ofreció 300 mil pesos, el viático de movilización completo. Partieron a las siete de la mañana del 5 de enero de 2013, pero a mitad de camino ambos discutieron. El auto no tenía seguro internacional, de manera que no había ninguna posibilidad de atravesar la frontera. Julieta quedó en medio de la cordillera. Estuvo una hora esperando a la orilla del camino, cuando los concejales Jaime Canales, Nelson Trejo, y Mario Undurraga, todos de la UDI, pasaron en camioneta y se ofrecieron a llevarla. Viajó cinco horas conversando con los colegas de la oposición y se pasó el fin de semana con ellos. El concejo entero participó de la gran “Maratón de chivos a las llamas” -200 metros de corderos asándose al palo-, y luego se fotografiaron con autoridades. Al regreso, Julieta no se hizo problemas y le pagó al taxista la carrera completa.

Catorce meses después, el viaje a Malargüe se convirtió en la punta de lanza de una investigación judicial que hoy tiene a todo el concejo de Curicó formalizado en el juzgado de garantía de la ciudad, por falsificación de boletas y fraude al fisco. Se les cuestiona haberse quedado con dineros del viático y haber rendido gastos de movilización con boletas de taxis. En un año y medio, según dice un informe de la Contraloría, los concejales no escatimaron gastos a la hora de asistir a seminarios en ciudades como París, Roma, Barcelona, Yunhe, Cartagena de Indias, Machu Picchu, Arica, Antofagasta, La Serena, Viña del Mar, Valdivia, Villarrica, Pucón, Iquique, Puerto Montt, Santiago, Talca, Olmué, Iloca, Colbún, Linares, y Concón, gastándose más de $160 millones del presupuesto municipal: 50 millones más de lo que gastó el concejo anterior en los cuatro años que duró su mandato.
Fueron apodados los concejales “viajeros”.

LA DENUNCIA
El escándalo estalló el 25 de marzo de 2014. Ese día, en una sesión especial, el concejo aprobó por unanimidad destinar siete millones de pesos para financiar un viaje que tres concejales realizarían a París, Roma, y Barcelona: Luis Trejos y Luis Rojas, del PS, y Nelson Trejo, de la UDI. Las autoridades participarían de un rebuscado seminario: “Experiencias de gestión del desarrollo local sostenible en Europa, aplicable a municipios chilenos”. La noticia circuló rápidamente en medio de una convulsionada ciudad, que desde hacía más de un mes venía manifestándose por la demora en la reconstrucción del hospital. Que los concejales se fueran de viaje, entonces, desató la indignación. Lorena Arellano, ex candidata a Core por el Partido Progresista, solicitó a la municipalidad toda la información sobre las capacitaciones.

-No estábamos cuestionando los cursos, sino la forma en que ocurrieron y los temas que trataron. ¿Desde cuándo una concejal viaja a Santiago en taxi? ¿No puede viajar en bus? –se pregunta.

La respuesta de la municipalidad no tardó en llegar. En una lista enumeraron las decenas de viajes que el concejo había realizado por Chile, Sudamérica, Europa y Asia. Las rendiciones de Julieta Maureira fueron las primeras que llamaron su atención. Según los decretos de esa época, la concejal estuvo viajando durante todo el verano de 2013: del 4 al 7 de enero se fue a Malargüe, del 22 al 25 a Iloca, del 28 al 31 a La Serena, del 18 al 23 de febrero a Iquique, y del 3 al 5 de abril a Pelluhue. Viajes que recién en septiembre de ese año comenzó a rendir: facturas por inscripciones, por alojamiento, dos boletas de 170 mil pesos por dos traslados de Curicó a Santiago en taxi -ida y vuelta-, y dos documentos falsos por cargo de combustible, que completó de su puño y letra, y que un indigente le consiguió luego que ella lo ayudara a ingresar a la ficha de protección social.

-A mí se me perdieron las boletas y una persona de adentro del municipio me dijo que me consiguiera una y la rindiera, que todo el mundo lo hacía. Y así lo hice. Llené una por 60 mil y otra 50. No quiero eludir mi responsabilidad, cometí una falta grave, pero el gasto está acreditado –se defiende ella.

Desde que asumió, todas las semanas su mail recibe decenas de invitaciones para seminarios nacionales e internacionales, casi siempre en ciudades turísticas. El correo es solo el primer paso en el pujante negocio de las capacitaciones de concejales. Si una autoridad está interesada, primero debe pedirle al alcalde que ponga el punto en tabla y luego ser aprobado por el concejo, que deberá autorizar los fondos y viáticos necesarios de acuerdo a lo que establece la ley. En Curicó, los viajes rara vez eran rechazados:

-Las capacitaciones son tremendamente necesarias y eso cuesta que la gente lo entienda. Ellos creen que uno va a pasear. Desde siempre he tenido buena condición económica. Mi papá me mandó al extranjero de chica y tengo casa en la playa. Para mí no es tema ir a Viña, La Serena, o Coquimbo –se lamenta Julieta.

Los antecedentes, sin embargo, terminaron en una querella del Consejo de Defensa del Estado por fraude al fisco y en una investigación que inició la Contraloría. El 7 de julio del año pasado, la militante radical se convirtió en la primera formalizada. En la audiencia también estaba su colega Luis Trejos, socialista que acumula ocho viajes en dos años.

LUIS TREJOS
Luis Trejos tiene 56 años y es un hombre calvo. Viste una parka amarilla y unos jeans, y está parado delante del Arco del Triunfo, en Francia. Posa con una Coca Cola en la mano, al lado de decenas de parejas que también se toman fotografías. La imagen termina en su muro de Facebook, en un álbum llamado Europa: “Sinónimo de la igualdad, fraternidad, y libertad. Ojalá pudiésemos emular esto en nuestra localidad querida de Curico”, escribe. Algunos seguidores le dan like y otros critican el viaje: “Qué vida Luis… pensamiento de izquierda y vida de burgués”, le reprocha uno.

Trejos fue electo concejal en diciembre de 2012, tras varios años de servicio público en el consultorio central de la comuna, donde se desempeñaba como asistente social. Al igual que Julieta Maureira, su primer viaje como autoridad lo realizó a Malargüe. En esa ocasión, se fue en compañía de cuatro amigos del trabajo. Marcelo Rojas, gásfiter del centro de salud, fue el encargado de poner la camioneta, mientras que el concejal se comprometió a pagar la bencina. Un año después, presentó las boletas para rendir los dineros del viaje. Inventó una historia para justificar los gastos. Dijo que un señor que se llamaba Mikel Cruz, que se dedicaba al transporte de pasajeros, había subcontratado a Marcelo Rojas como chofer y que le había pagado 300 mil pesos, el monto completo del viático que le habían asignado para movilización. Cuando la mentira se hizo pública, luego de la querella, Rojas se apresuró en ir a declarar. El 25 de marzo del año pasado dijo que todo era una farsa y la amistad con Trejos se acabó. Al fiscal le confesó que el viaje a Malargüe había sido un paseo de amigos y que lo habían pasado muy bien juntos. También denunció que el concejal lo había amenazado.

-Me dijo que él podía hacer que echaran a mi hijo de la universidad y que iba a hacer que me echaran a mí de la pega. Todo, porque yo no quería mentir para ayudarlo a él.

No fue el único viaje cuestionado. La investigación determinó que Mikel Cruz le facturó ocho servicios de transporte a Luis Trejos durante el 2013. Algunos, al borde de lo ridículo, como cuando le pagaron 200 mil pesos por llevar al concejal a la ciudad de Linares, un viaje que en bus no supera los diez mil pesos ida y vuelta. Lo mismo ocurrió en octubre y diciembre con dos carreras a Colbún, pueblo ubicado a escasos 132 kilómetros, por las que pagó 600 mil pesos.

Las irregularidades llegaron a tal punto, que en enero de 2014, y ante la realización de la XXVIII Fiesta del Chivo, Trejos presentó una factura por 400 mil pesos, argumentando que Mikel lo había trasladado a Malargüe, cuando lo cierto era que había ido en su auto y con su esposa, y que al regresar habían quedado en pane. Mikel declaró que ese dinero lo había recibido por ir a rescatar el auto a la cordillera y por la mantención previa del vehículo. Todo esto, pagado con recursos de la municipalidad. Para rendir los gastos, ambos habían ideado un extraño sistema. Cada vez que Trejos necesitaba una factura, Mikel le pasaba su talonario y luego se lo devolvían con el documento emitido. Todas las facturas fueron llenadas de puño y letra del concejal.

-Al ver lo que decía la factura, que no era lo que efectivamente había ocurrido, yo pensaba que era para poder sacar la plata de la municipalidad, y de esa forma hacer los pagos de los trabajos que efectivamente se habían realizado. Varias facturas no dicen la verdad en cuanto al servicio que se prestó, pero la verdad es que uno se fija más en el valor de lo que van a pagar, que en lo que dicen las palabras –le dijo Mikel al fiscal.

Ambos fueron formalizados el mismo día que Julieta Maureira. Su caso abrió una arista hasta entonces desconocida, la de los viajes al extranjero. Justo antes de aterrizar en París y subir a Facebook su imagen en el Arco del Triunfo, Luis Trejos se había pasado una semana en China, en compañía del alcalde Javier Muñoz y de su colega de la UDI Mario Undurraga, concejal desde el 2004 y ex presidente regional del gremialismo.

CIUDADES HERMANAS
La primera vez que Mario Undurraga fue a China ocurrió en abril de 2012. Viajó en compañía del alcalde Hugo Rey, y de otro colega concejal, en una especie de gira internacional que el gobierno local organizó para conocer nueve ciudades asiáticas. La idea surgió luego de escuchar a Álvaro Jofré, curicano y asesor de la compañía “China-Chile Connections”, especialista en el mercado chino con buenos contactos políticos y empresariales allá. Fue él quien se encargó de la agenda y la logística de la visita. Se fueron por 15 días y se gastaron 9 millones de pesos.

-Los viajes a China son intercambios culturales y comerciales que han dado frutos. Es un país inmenso, en cantidad de gente y en oportunidades de negocio. Si le va bien a la industria privada, le va bien a la mano de obra, y también se pagan más impuestos… Los chinos tienen mucha afinidad con Curicó –cuenta Undurraga.

La visita de las autoridades selló un extraño pacto: separadas por 19 mil kilómetros, Curicó se convirtió en ciudad ‘hermana’ de Yunhe, localidad de la provincia de Zhejiang de 200 mil habitantes, cuyo mayor atractivo comercial es una planta de juguetes de madera, la más grande del mundo. El acuerdo, que en la práctica no obligaba a nada, buscaba generar intercambio comercial y cultural entre ambas localidades: “los chinos querían vendernos juguetes y nosotros madera”, recuerda el concejal. En la municipalidad nadie sabe si el negocio prosperó.

En Chile existen más de 20 convenios entre municipalidades locales y gobiernos chinos. Copiapó, por ejemplo, es ciudad ‘hermana’ de siete provincias, y Santiago y Valparaíso, de dos. Más que lo cultural o lo social, lo que mueve a las autoridades locales a asociarse con los asiáticos, es el mercado, los más de mil millones de personas que día a día demandan los más variados productos: el origen de la riqueza inmediata. Undurraga recuerda la respuesta que le dio a un alcalde chino cuando le preguntó qué necesitaban en Curicó:

-Le dije que sería ideal que en cada restaurante chino hubiese vino curicano. El gallo me dijo que eso lo podían decretar, porque allá las cosas se decretan. Si ellos consumen un litro de vino al año, se acaba la producción de toda la ciudad –saca cuentas.

La industria del vino ha sido la mayor beneficiada de estos acuerdos. En el 2013, Chile se convirtió para China en el primer proveedor de vino a granel, y Curicó se volvió un aventajado productor. En abril de ese año, las autoridades nuevamente fueron a Asia. Fue el segundo viaje de Mario Undurraga. Además de poner atención a los vinos, visitaron un mall enorme. Imaginaron el dinero que se ahorrarían si compraban allá todos los insumos que la municipalidad necesita para funcionar.

-Estuvimos en un mall de cinco pisos y que tenía 60 cuadras. Lo recorrimos entero y trajimos un informe sobre cuánto nos costaría comprar allá las parkas, los balones de fútbol, las sillas para las juntas de vecinos, los lápices, y las copas para la fiesta de la vendimia, entre otras cosas. Nos producía una gran economía para la municipalidad –recuerda Undurraga.

Donde Undurraga ve beneficios, Lorena Arellano encuentra solo despilfarro. Para la dirigente del PRO, que presentó la querella en contra del concejo, los viajes a China y Europa han generado muy pocas cosas buenas para la comunidad. Los únicos beneficiados –dice- han sido los empresarios.

-Al concejo no le cabe esa responsabilidad. No puede actuar como una cámara de comercio. Fueron a China y a Europa a generar acuerdos de negocios y a Malargüe a comer chivo. Esas no son capacitaciones. No se puede decir que después de estos viajes hay más desarrollo de la comuna –se queja.

El informe de investigación especial de la Contraloría, del 5 de agosto de 2015, da cuenta de esa dificultad que existe en el municipio para evaluar la eficiencia de las capacitaciones y si estas se realizaron o no. El documento dice que en la alcaldía no hay registros de las invitaciones, programas de las actividades, registro de asistencia, informes de resultados, costos asociados, o diplomas de los cursos, así como tampoco un seguimiento a los beneficios obtenidos para la comunidad. La revisión de las cuentas, además, dejó al descubierto un saldo de 21 millones de pesos gastados en viáticos que no han sido rendidos: “estos recursos fueron contabilizados como gasto patrimonial al momento de su entrega, sin que exista la documentación pertinente, lo cual impide determinar la correcta inversión de los fondos concedidos y el cumplimiento de los objetivos acordados por el concejo municipal”, dice la investigación. Allí, Mario Undurraga aparece como el concejal con más deudas pendientes de aclarar: ocho millones y medio por viajes hechos entre el 2006 y el 2013. El concejal dice que no hay nada pendiente: “Al contrario, ellos me deben plata a mí por gastos extras”, agrega.

LA CRISIS DEL CONCEJO
El 7 de enero pasado, el concejo entero se reunió en el juzgado de garantía de la ciudad. Las ocho autoridades escucharon atentos la formalización que el fiscal les hizo por fraude al fisco y boletas ideológicamente falsas, mientras cientos de curicanos siguieron el desarrollo de la audiencia por streaming, en la página del Poder Judicial. En la ocasión, fueron acusados solo por las irregularidades del viaje a Malargüe, quedando en espera la ampliación de la investigación hacia el resto de las otras capacitaciones que cuestiona la Contraloría.
-Hemos pedido tres veces el cambio del fiscal Miguel Gajardo, porque toda la investigación ha avanzado muy lento. Hay un viaje a Iloca, que es un balneario barato, donde dos concejales rindieron gastos por 400 mil pesos. Ahí hay un tema ético, todo el mundo sabe que no puedes gastar esa cantidad de plata en dos días. También hay viajes por Sudamérica que no sirvieron de nada –reclama Arellano.

Los viajes a los que se refiere la querellante son tres: uno a Cartagena de Indias realizado por los concejales Nelson Trejo de la UDI y Leoncio Saavedra del Partido Radical, por ocho millones en total; otro a Río de Janeiro, hecho por Luis Trejo y Luis Rojas del PS, y nuevamente por Leoncio Saavedra; y uno a Machu Picchu, donde Jaime Canales, de la UDI, asistió a un curso de turismo y seguridad pública organizado por la Asociación de municipalidades del Maule, evento que terminó con un tour por Cuzco. Por esta última capacitación, denunció la Contraloría, el concejal rindió una boleta por 300 mil pesos con lo que se pagaron los servicios de la empresa turística.

El informe de la Contraloría repara, también, en los excesivos plazos que se toman las autoridades para rendir los gastos. Leoncio Saavedra, por ejemplo, tardó 523 días en rendir los 300 mil pesos del viaje a Malargüe de 2013, cuando el tiempo máximo estipulado por ley son 30 días. Nelson Trejo hizo lo mismo, rindió a comienzos de 2015 el viaje a Argentina de enero de 2014, al que no pudo ir, pero igual cobró el dinero. Cuando el fiscal le preguntó qué había hecho con el dinero todo este tiempo, Trejo respondió que lo había guardado. Hasta la fecha ha reintegrado a la municipalidad más de dos millones y medio en dineros que no tenía cómo justificar. La mayoría de los concejales cree, sin embargo, que estos son errores y no delitos. Todos aseguran que no se enriquecieron con dineros de la municipalidad.

-Yo no me quedé con ningún peso. La última vez que fui a Viña me dieron 35 mil pesos para alojarme y me quedé en una pensión de mala muerte. A mí me gusta dormir tal como duermo en mi casa, no voy a andar regateando para quedarme en una pensión de 15 lucas para que me pase lo mismo que en Malargüe, que me picaron las pulgas –se queja Julieta.

Lorena cree que todas estas explicaciones, además de ser ridículas, forman parte de un modo de operar para rendir los dineros de viáticos, basado en boletas de combustibles y de taxis. Una aceitada máquina que tiene a todo el concejo bajo firma mensual y arraigo nacional, y que ha servido de inspiración para puntudos chistes de humor político. En la fiesta de la vendimia pasada, de hecho, el comediante Edo Caroe se dio un festín con los concejales que estaban en el público: “¿Con qué criterio un concejal se va en taxi a Argentina? Una boleta de 500 lucas, ni el auto de tierra adentro recorrió tanto”, dijo entre medio de las pifias del público.

Un año después, los curicanos siguen indignados.

 

Fuente: The Clinic