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Piñera asume la Presidencia de Chile buscando consensos y apostando por el crecimiento

Por La Prensa Austral lunes 12 de marzo del 2018

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En un traspaso de mando inédito y ejemplar, marcado en las últimas semanas por reuniones entre las principales autoridades del gobierno que deja el poder y el que lo asume, este domingo Michelle Bachelet nuevamente le entregó la banda presidencial al empresario y líder de Chile Vamos, Sebastián Piñera.

Como sucedió en 2010, luego de su primer mandato, ni la socialista ni su coalición de centroizquierda lograron mantener el poder. Los chilenos le dan una segunda oportunidad a la derecha, que luego de la administración transformadora de Bachelet tiene entre sus principales misiones impulsar nuevamente el crecimiento económico y retomar la política de los acuerdos, que marcaron los primeros gobiernos democráticos desde 1990. Con un renovado Parlamento, donde ningún sector político tiene mayorías, Piñera aspira a alcanzar grandes consensos para gobernar.

Apuesta por la infancia

Luego del cambio de mando en el Congreso de la ciudad puerto de Valparaíso, a 110 kilómetros de Santiago de Chile, la primera actividad pública del Presidente fue visitar un centro de niños y jóvenes en riesgo social. En el municipio de La Pintana, una zona popular del sur de la capital, Piñera entregó una simbólica señal en favor de la infancia.

En un país con una deuda histórica con los menores a cargo del Estado, con escándalos de muertes y de violaciones a los derechos humanos en centros del Servicio Nacional de Menores (Sename), el Mandatario convocó a un gran acuerdo nacional por la infancia, con el que busca conseguir el primer consenso político transversal de su período.

“Ya no podemos reparar la pérdida de cientos de vidas (…) Pero sí sabemos que podemos, debemos y vamos a dar a nuestros niños y adolescentes la prioridad y la atención que ellos necesitan y merecen para ponerlos primeros en la fila de las prioridades y en el centro del corazón de nuestro gobierno”, indicó Piñera.

En una gestión que acaba en 2022, el Presidente espera llegar a acuerdos en seguridad ciudadana, modernización del Estado y en la compleja misión de convertir a Chile, un plazo de ocho años, en el primer país de Latinoamérica en alcanzar el desarrollo.

Su primer gobierno (2010-2014) estuvo enfocado en la gestión y la reconstrucción del país, luego de un terremoto que destruyó el centro-sur de Chile pocos días antes de asumir. Según especialistas, realizó un buen gobierno, con un crecimiento promedio de un 5,3%, pero fue un Presidente impopular que tuvo que enfrentar las movilizaciones estudiantiles que, en buena parte, marcaron el destino de la política chilena.

Un país distinto

En esta segunda administración, Piñera recibe un país distinto. No existe ningún consenso sobre si Chile avanzó o retrocedió en estos últimos cuatro años, porque el legado de Bachelet sigue siendo el principal asunto de debate de política chilena. Pero en el mandato que termina (2014-2018), la socialista llevó adelante una administración transformadora.

Junto con una reforma que garantizó el derecho a la educación superior para el 60% de los estudiantes de menores recursos, su gobierno realizó una reforma tributaria y laboral. Cambió el sistema electoral binominal, implantó nuevas reglas contra la corrupción y realizó transformaciones en materia de libertades individuales, como la despenalización del aborto en tres causales, que no existía en Chile desde 1989.

En los últimos días de su mandato dejó presentado un proyecto de nueva Constitución, que generó polémica por su oportunidad. “Hoy Chile es un mejor país, es más justo, equitativo y libre”, señaló este sábado en Facebook en su último mensaje oficial.

Bachelet y la pérdida de popularidad

Bachelet, sin embargo, fue perdiendo apoyo popular en el primer año de su gobierno, en el que explotó un escándalo de corrupción ligado a la empresa de su nuera. Las reformas no tuvieron respaldo ciudadano esperado y generaron incertidumbre en la población y en los inversionistas. La economía tuvo resultados deficientes: en estos cuatro años Chile alcanzó un crecimiento promedio de un 1,9%, el más bajo de los 28 años de democracia.

El Ejecutivo responsabilizó al bajo precio del cobre, la principal fuente de ingresos del país sudamericano, pero influyeron las deficiencias en el diseño y la implementación reformas simultáneas que el Estado chileno no estaba capacitado para abordar. Con mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, Bachelet pareció abandonar la política de los acuerdos que marcaron los mandatos de centroizquierda luego de la dictadura.

Piñera y las reformas

El Presidente Piñera, uno de los hombres más ricos del país, deberá jugar en una cancha delimitada por la Administración de Bachelet. En campaña de segunda vuelta, por ejemplo, debió cambiar de postura sobre la gratuidad de la educación superior, que su programa no contemplaba. Aunque enfocó su propuesta en la educación técnico-profesional, fue una muestra de que no podrá borrar lo realizado por su antecesora. Tampoco lo pretende: Piñera no ha hablado de deshacer las reformas de la socialista, sino de corregirlas. Una prioridad será la mejora de la Reforma Tributaria, porque existe consenso sobre su complejidad y mal diseño.

El nuevo Presidente, que llega por segunda vez a La Moneda con 69 años, busca restaurar “la confianza de los ciudadanos en el gobierno, de los consumidores en la economía, de los inversionistas en el futuro”, como señaló a medios internacionales.

Enfocado en las grandes mayorías que salieron de la pobreza en las últimas tres décadas y que actualmente representan un 65% de la población, Piñera buscará inaugurar un gobierno de oportunidades para la inmensa porción de los chilenos vive con incertidumbre de perder el bienestar alcanzado.

Tiene a su favor el precio del cobre en alza y la restauración de los índices de confianza empresarial, el alza de la Bolsa de Santiago luego de su triunfo, entre otros índices que han mejorado luego de la elección. Si todo resulta dentro de lo planeado, Piñera y su coalición, Chile Vamos, busca dejar de ser un gobierno paréntesis y proyectarse en La Moneda al menos por dos períodos.