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“Se empieza a derrumbar el mito de que los salmones chilenos son saludables”

Por La Prensa Austral jueves 7 de diciembre del 2017

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Alerta por elevado uso de antibióticos en la salmonicultura
Varios envíos al extranjero han sido rechazados debido a la presencia de antibióticos. A ello se suma un estudio realizado este año en Argentina, el cual da cuenta de que en el 66% de las pescaderías de Buenos Aires se encontró salmón chileno con antibióticos. “Es un momento complejo para la salmonicultura ya que existe una fuerte crítica, ya no solo a las consecuencias medioambientales que ha generado su expansión, sino por lo que verdaderamente esconden los salmones chilenos”, afirmó Greenpeace

Polémica y una dura respuesta generó desde la industria salmonera el cuestionamiento hecho por Greenpeace respecto de las alarmantes tasas de uso de antibióticos en un producto que es presentado a nivel nacional e internacional como especialmente saludable.

La polémica se generó después de conocerse un estudio que revela la elevada cantidad de antibióticos que la industria usa en la producción de salmones (950 gramos por tonelada de salmón versus los 45 gramos que se utiliza por tonelada de vacuno), y que significó una fuerte declaración de Felipe Sandoval, presidente de SalmonChile, quien se encargó de defender los estándares de la salmonicultura chilena y negar que cualquier resto de químico o antibiótico llegue a los consumidores. “Greenpeace está súper mal informado porque en todos los países de destino de los salmones, incluido Chile, se exige que estos no tengan trazas de antibióticos, lo que significa que su venta en los mercados representa de por sí un sello”, señaló Sandoval.
Frente a ello, Greenpeace se encargó de rebatir los dichos del líder de la industria salmonera.

“Invitamos al señor Felipe Sandoval a que revise lo que exhibe de manera pública la Red de Información y Alertas Alimentarias (RIAL), la cual da cuenta de diversos casos de intentos de exportación de salmón chileno que fueron rechazados en sus destinos finales debido a los químicos y antibióticos que contenían. Es una información pública que él y sus asociados debieran conocer o, al menos, no intentar negar ni esconder a la opinión pública”, dijo Estefanía González, coordinadora de Océanos en Greenpeace.

En efecto, RIAL -que es un sistema de intercambio rápido de información entre los servicios públicos con competencias en materias de inocuidad de los alimentos para consumo humano o animal presentes en el mercado nacional o exportados a terceros países-, da cuenta que durante el 2016 al menos seis intentos de envíos de salmón chileno fueron rechazados al llegar a Estados Unidos, mientras que otro, de este año, tuvo la misma sanción al llegar a Rusia.

Las dudas respecto de la cantidad de antibióticos en los salmones chilenos también han sido analizadas, por ejemplo, en Argentina, donde un estudio estudio realizado por la Universidad Argentina de la Empresa, y publicado a comienzos de año, buscó la presencia de químicos en los salmones chilenos que se venden en las pescaderías de Buenos Aires. Estas fueron sus conclusiones: El consumo de salmón en Argentina, comúnmente conocido en nuestro país como “Salmón Rosado”, se ha hecho más popular en estos últimos años debido a la elaboración de platos que lo llevan como ingrediente principal. Durante el proceso de crianza se utilizan antibióticos para prevenir enfermedades, pero la presencia de sus residuos podría causar problemas para la salud humana y el ambiente. En Argentina el salmón rosado se importa casi en su totalidad desde Chile. El objetivo del presente trabajo fue determinar la presencia de antibióticos en filetes de salmón que se comercializan en pescaderías de diferentes barrios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se analizaron 103 muestras de 39 pescaderías, utilizándose un kit microbiológico cualitativo. El 66% de las muestras resultaron ser positivas.

“Por años se ha intentado de dar una imagen de producto saludable al salmón chileno, pero cuando se analiza la manera en que son criados y el historial de uso de antibióticos, esa imagen comienza a desvanecerse. Creemos que se empieza a derrumbar el mito de que los salmones chilenos son saludables. Es un momento complejo para la salmonicultura ya que existe una fuerte crítica, ya no solo a las consecuencias medioambientales que ha generado su expansión en las aguas y fondos marinos, sino por lo que verdaderamente esconden los salmones chilenos. Si es que no tienen nada que esconder, ¿entonces por qué la única manera de saber verdaderamente la cantidad de antibióticos que usa la industria ha sido después de años de batallas judiciales y solo por una resolución de la Corte Suprema? No parece ser precisamente un ejemplo de transparencia”, señaló Estefanía González.