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Cobarde e irracional ataque con arma postones deja con heridas a mascotas

Por La Prensa Austral miércoles 15 de enero del 2020

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Dos perros y un gato han debido ser intervenido en las últimas semanas

Diversas mascotas han sufrido graves lesiones en las últimas semanas en Puerto Natales al ser atacadas con armas de aire comprimido que utilizan como munición postones o balines.

Hasta el momento ha sido difícil determinar los lugares donde se han producido los ataques y menos la identidad de quien o quienes han efectuado la descriteriada acción.

El médico veterinario José Fuentes, de la clínica veterinaria “Patagonia”, ubicada en calle Patagonia Nº837 manifestó que en las últimas semanas ha atendido a dos perros y una gatita.

“Baldo” totalmente repuesto de sus heridas.

El primero fue un perrito que sufrió una herida a nivel de los testículos y en la cara interna de su pierna. La herida no sanaba y drenaba de manera permanente. Al realizar la radiografía se encontró un postón ubicado cerca de la arteria y el nervio femoral. Por ello se debió realizar una intervención quirúrgica, extrayendo el balín, logrando una rápida mejoría del animal que obedece al nombre de “Baldo”. Recordó el profesional con 14 años de experiencia que “fue el primer caso extraño porque nadie se imaginaba que pudiera tener un disparo al ser un perro de casa”.

Luego de ello fue atendido una gatita que sus propietarios bautizaron como “Gilda”. El pequeño felino presentaba una fractura en el fémur producto del disparo. Sus dueños eran unos jóvenes quienes realizaron rifas y otras actividades con el fin de reunir el dinero para su operación y posterior tratamiento. El proyectil fue extraído y hoy el animal puede caminar sin inconvenientes.

La radiografía muestra donde quedó alojado el postón y la fractura que le ocasionó a “Gilda”. La gatita recuperándose de la fractura.

En los últimos días se presentó un nuevo caso esta vez de un perro de raza samoyedo denominado “Apolo”. Se trata de animales que cuentan con un grueso pelaje por lo que fue muy difícil determinar la causa de sus síntomas. El animal presentaba dolor y vómitos y se encontraba muy decaído, una conducta contraria a su enorme energía y buen ánimo. Ello motivo la realización de diversa pruebas de laboratorio y al hacer una radiografía apareció la imagen del proyectil entre las costillas. El proyectil ingresó al cuerpo del animal impactando el páncreas generando una pancreatitis que le generaba los vómitos. El proyectil finalmente quedó entre dos costillas, irritando el nervio, produciéndole un fuerte dolor. El animal fue intervenido y se extrajo el balín, teniendo una rápida mejoría. El profesional dijo que le es extraño que suceda este tipo de ataques en un área urbana. “Tres casos en un mes no es algo común. En Natales tengo dos años y medio y es la primera vez que se presenta esto”.

Temor por eventuales heridos humanos

Con respecto a su opinión a quien estaría detrás de los ataques dijo que “si están agrediendo a mascotas igual puede suceder con humanos. Con su acción generan daño tanto a la mascota como al círculo familiar. Si lo hace por hobby está muy mal y si sufre un problema mental habrá que encontrarlo. Desconozco si existe un registro de armamentos para identificarlo”.

Carlos Liche es el propietario de “Apolo”, el cual el 20 de mayo cumplirá 11 años, por lo que es un adulto mayor. Lo adoptó porque su propietario no pudo cuidarlo, al tratarse de un animal con mucha energía, que requiere paseos diarios.

Liche es un amante de los animales y con “Apolo” tiene tres perros, que han pasado ser parte de su familia, debiendo preocuparse de su alimentación, salud y bienestar en general.

Hace unas semanas el vigoroso animal comenzó a sufrir un decaimiento en su ánimo. No disfrutaba sus paseos ni compartía con personas y otros animales. Comenzó a sufrir de vómito, tomaba mucho agua y se le inflamaron los ganglios, lo que incluso les hizo temer que sufriera de cáncer.

Un balín en el abdomen

Luego de una serie de pruebas encontraron que tenía alojado al interior de su abdomen un postón de calibre 5,5 (los más grandes que existen).

El proyectil ingresó por su costado derecho y se alojó en la pared interior del abdomen del costado izquierdo, dañando en su trayectoria el páncreas. Fue difícil detectar la herida debido a la densa capa de pelo que cubre a los samoyedos.

Carlos Liche manifestó que “no entiendo en que mente cabe dispararle un postón a un animal. No entiendo la intención. Algo le está fallando si obtiene satisfacción haciendo esto sin ver el daño que está provocando”.

Hoy “Apolo” camina alegre junto a su amo, esperando que le crezca el pelo que debieron raparle para poder operarlo.

Fotos cedidas