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Trabajadora contagiada con Covid 19: “Me enviaron a la calle sólo con un salvoconducto”

Por La Prensa Austral miércoles 9 de septiembre del 2020

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Tras ser atendida en el Hospital de Natales, donde se desempeña como auxiliar de aseo

“Nadie se preocupó si yo tenía un inmueble donde cada uno de los integrantes pudiese tener el aislamiento requerido para guardar la cuarentena, si teníamos alimentos y remedios”, se quejó

Tras ser informada que estaba contagiada de Covid-19 una auxiliar de aseo del Hospital Augusto Essmann de Puerto Natales fue enviada a su domicilio, caminando, sólo portando un salvoconducto para no ser detenida al transitar por la ciudad durante el toque de queda.

Sin ninguna información de cómo actuar y que medidas adoptar para evitar propagar el contagioso virus, antes de llegar a su hogar -por propia iniciativa- le informó por celular a su grupo familiar lo que le sucedía y les indicó lo que debían hacer.

F.V.A trabaja desde hace años en el Hospital Augusto Essmann como auxiliar de aseo por medio de una empresa externa. La semana pasada le tomaron la muestra para el examen del PCR. El viernes 4 de septiembre llegó a las 20 horas al hospital. Pasadas las 22,30 horas le informaron por celular que se encontraba contagiada de Covid-19 y que era un caso asintomático. Posteriormente fue informado directamente por un médico del centro asistencial que junto a otra compañera de trabajo debían hacer abandono inmediato del recinto asistencial, para lo cual le entregaron un salvoconducto. Al consultar cómo debía hacerlo, y si era necesario que fuese trasladada en ambulancia hasta su casa habitación, o mejor dicho, a una residencia sanitaria, ya que vivía junto a una persona de la tercera edad y otra embarazada, le indicaron, de no muy buenos modos, según su testimonio, que las ambulancias estaban para las emergencias y que la residencia sanitaria estaba copada.

Sin ningún resguardo

Expreso molesta que “me enviaron a la calle con un salvoconducto para que me fuera caminando a mi casa, sin preocuparse adónde me iba y con quiénes me encontraba a mi paso. No tomaron ningún resguardo para mi, mi grupo familiar ni la comunidad”. Durante el trayecto a su hogar, de casi media hora, se encontró con una patrulla militar. Antes de llegar a su casa se comunicó por celular con su familia. De esta forma les informó que se encontraba contagiada y que tomaran las medidas sanitarias respectivas. Ella de inmediato se aisló en una habitación donde permanecía hasta ayer.

Su mayor preocupación ha sido su grupo familiar que lo integran su padre que tiene 78 años, su hija que se encuentra con un embarazo de alto riesgo, sus dos hijos de 19 y 20 años, su pareja y su yerno.

“Nadie se preocupó si tenía un inmueble donde cada uno de sus miembros pudiese tener el aislamiento requerido para guardar la cuarentena, si teníamos alimentos y remedios” agregó.

Ayer recién le realizaron el PCR a su hija embarazada. El resto de su grupo familiar se mantiene en la incertidumbre si se encuentra o no contagiada. Por ello reiteró “nadie se preocupó de nada. Simplemente me mandaron a la calle caminando”.

Agregó que recién el lunes recién pasado, desde las afueras de su inmueble, se comunicaron con su pareja y le consultaron si se encontraba todo el grupo familiar guardando la cuarentena. “Nadie se bajó del vehículo ni verificó que la información entregada correspondiera a la realidad”, criticó.

Lamenta el trato recibido

Hoy, todavía con la incertidumbre que sucederá con ella y su grupo familiar, manifestó que “yo me enfermé dentro del hospital, cumpliendo con mis funciones y me tratan de esta forma, no quiero ni siquiera pensar qué sucede con el resto de los enfermos que hay y que habrá en el futuro en la comuna”.

Por ello, terminó solicitando que los protocolos que se adopten deben implicar mayores resguardos y cuidados para la comunidad y no dejar todo en manos de la conciencia de los propios contagiados.