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EDITORIAL

Abuso sexual a niños y adolescentes

Por La Prensa Austral domingo 12 de mayo del 2019
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El titular y las primeras páginas de la edición sabatina de La Prensa Austral tuvieron un tema común: una serie de casos de abusos sexuales  reiterados de familiares hacia sus hijos e hijas.

Además también se registraron las informaciones sobre un depravado que fue enviado nuevamente a la cárcel por atacar y exhibirse ante escolares y la denuncia en contra de un asistente de educación que acosaba a estudiantes de un liceo municipal.

Lo lamentable de este conjunto de noticias es que no se trató de un día excepcional en tribunales, ya que diariamente se registran denuncias, formalizaciones y condenas relativas a hechos en que niños y adolescentes han sido objeto de abusos sexuales y violaciones reiteradas, amén de todo tipo de violencia intrafamiliar.

Pero, nadie parece inmutarse por aquello. Nadie se pronuncia. Ninguna autoridad ha tomado en serio y en forma persistente la bandera de lucha en contra de las agresiones físicas y sexuales que están afectando a nuestros niños y jóvenes.

¿Por qué la gente abusa de los niños? Esta es una pregunta que carece de una respuesta sencilla, pero es un drama transversal, socialmente hablando, y que está naturalizado en varias instituciones y ámbitos.

¡Baste recodar lo que ha quedado al descubierto en la Iglesia Católica, que tiene el agravante de que se trata de una entidad que, por llamado de su líder (Cristo), tiene que estar al servicio y cuidado de los niños!

Es devastador el daño emocional y psicológico a largo plazo que se provoca a los niños que son objeto de una agresión sexual. Entonces, cabe preguntarnos: ¿Por qué Magallanes agrede tanto a sus hijos? ¿Estamos frente a un problema cultural y/o a conductas que son empujadas por otras causas como el gran consumo de alcohol que registra la región, el aislamiento geográfico, etc.,  que pueden exacerbar conductas impropias y delictivas?

El tema, ciertamente, debe preocuparnos como sociedad, sobre todo porque es alarmante el número de denuncias, pero se tiene que considerar que siempre la cantidad de casos no denunciados puede ser aún mayor, porque existen muchos factores que inhiben a los niños y adolescentes al momento de tener que decir qué es lo que están sufriendo.