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EDITORIAL

Adultos mayores, víctimas indirectas del Covid-19

Por La Prensa Austral lunes 29 de junio del 2020
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Principalmente por la existencia de enfermedades previas, los adultos mayores han sido el segmento poblacional sobre el cual el coronavirus se ha ensañado, no sólo respecto a la sintomatología, sino a la letalidad de la enfermedad.

Esta particular vulnerabilidad los ha convertido, por ende, en protagonistas silenciosos y víctimas indirectas del coronavirus.

Primero, vivir con miedo a infectarse por tener alta probabilidad de morir es un tremendo peso psicológico y emocional que las personas mayores y, sobre todo con enfermedades preexistentes, han estado sufriendo desde que se detectaron los primeros casos.

Este temor y el de los propios cercanos de no ser portadores del virus que podría ser letal ha estado rondando los hogares magallánicos y ha hecho que sea más severo, emocionalmente hablando, el aislamiento social impuesto.

Tras el alzamiento de la cuarentena en Punta Arenas, sobrevino la total prohibición para los mayores de 75 años de salir de sus hogares, volviendo a recaer sobre estas personas una imposición que, si bien busca resguardar sus vidas, las ha mantenido en un estado de precariedad afectiva y de necesario relacionamiento social.

Para quienes debían asistir a controles y seguir sus tratamientos de enfermedades como el cáncer y otras, la suspensión de atenciones médicas en los consultorios también ha sido otro embate.

¡Qué decir de la precariedad económica que han sufrido muchos hogares compuestos por adultos mayores, cuyos integrantes deben, pese a la avanzada edad, seguir saliendo a la calle a ganarse el pan!

El encierro impuesto también ha redundado en el aumento significativo de casos y consultas sobre maltrato. En Magallanes sólo en los últimos tres meses se han recibido 50 denuncias en tal sentido.

Estamos frente a un drama silencioso, que debemos atender como sociedad. Cabe preguntarse cuántos hogares esconderán situaciones límites.

Debemos activar todas las redes para evitar que suceda algo extremo, como el caso de los hermanos Berta y Luis Silva, de Coquimbo, quienes fueron encontrados muertos. Ella estaba postrada por un cáncer y él la cuidaba. Pero, por la pandemia, a la mujer le suspendieron un control médico, lo que coincidió con su agravamiento. Se sabe que Luis murió primero de un paro cardiaco y que su hermana, sucumbió ante la falta de atención.