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EDITORIAL

Agresiones y violencia sexual contra menores

Por La Prensa Austral martes 8 de mayo del 2018

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Un nuevo caso de agresión contra un bebé estremeció al país: un lactante de sólo siete meses ingresó con riesgo vital en un recinto médico la tarde de este domingo en El Quisco. Todo indica que el agresor fue su propio padre, quien habría actuado bajo los efectos del alcohol y cuya acción dejó el frágil cuerpo lleno de lesiones interiores y fracturas en diversas partes de su cuerpo.

Los delitos contra los menores han marcado la agenda noticiosa de lo que va de este año, llenándose las páginas policiales de casos de agresión física y/o sexual.

El año comenzó con el macabro caso de Sophia, la pequeña de escasos once meses que fue abusada sexualmente y asesinada por su padre, un joven de sólo 26 años.

Hace poco, nuevamente nos enfrentamos a otro deceso, el de Ambar, seguido de una serie de casos, como el de una niña de un año y siete meses que habría sido abusada por su madre en Chiloé. En Valparaíso, otra infante de un año y tres meses fue agredida por su tío; y ahora se hizo pública la presunta violación de un menor de cuatro años en San Miguel.

Este listado está entrecruzado por otro número no menor de casos de menores y adolescentes que han sufrido y que, incluso, han sido presa de redes de producción de material pornográfico.

Lo que sucede en la región no dista de lo que pasa en el resto del país. Aún más, casi a diario se ventilan en los tribunales situaciones de agresiones y violaciones perpetradas por adultos, principalmente padres, familiares cercanos y/o convivientes de las madres.

Es, por ello, que hace sentido la reacción que tuvo el Presidente Piñera respecto a optar porque se establezca la imprescriptibilidad en, a lo menos, los delitos sexuales perpetrados contra menores de edad. Si bien ello merece dudas por posibles dificultades probatorias y complicaciones al momento de tener que establecer certezas jurídicas, entrega una señal decidida de que nuestra sociedad tiene que comenzar a condenar con mayor fuerza a quienes traumatizan y/o asesinan a nuestros bebés, niños, adolescentes y jóvenes. Para ellos, no puede existir impunidad.