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EDITORIAL

Ampliar el concepto de “femicidio”

Por La Prensa Austral viernes 17 de agosto del 2018

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Un fallo judicial conocido el martes último sobre un caso de violencia doméstica en Punta Arenas, encendió las alarmas a nivel del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, luego de que el agresor recibiera una pena menor, después que los jueces recalificaran el delito de femicidio frustrado a lesiones menos graves.

La voz crítica emanó de la propia seremi de la Mujer, Patricia Mackenney, quien junto con exteriorizar su disconformidad con la sentencia, estimó que como sociedad todavía falta interiorizarse más sobre el tema y tomar conciencia sobre el fenómeno de la violencia intrafamiliar, pues sólo así se podrá ejercer a cabalidad la búsqueda de plena justicia.

Si bien la autoridad reconoce que los tribunales deben enmarcarse dentro de lo estrictamente jurídico, empero hace un llamado urgente a perfeccionar las leyes en este sentido, ampliando el concepto de femicidio.

En este caso puntual, la determinación de los jueces respecto a la recalificación del delito apuntaría a que no existía relación de pareja entre agresor y víctima.

Frente a la ley que sanciona el femicidio, se encuentra en marcha una iniciativa surgida de un grupo de diputados, que procura modificar aquellos vacíos que tiene la nueva normativa en nuestro país.

En lo concreto, se plantea que se declare femicidio el asesinato de cualquier mujer “con motivo de odio, menosprecio o abuso por causa de género”. A propósito se pone de relieve que el asesinato hacia una mujer por razones de género es un elemento que tiene muchísimas más variables que solamente el ámbito familiar.

La actual legislación, al mo-mento de imponer la pena más alta al darse por acreditado un femicidio, exige que entre víctima y hechor haya una relación de matrimonio o convivencia.

En los últimos años ha aumentado de manera significativa la cantidad de mujeres que se atreven a denunciar las agresiones de que son objeto por parte de sus parejas (esposos, convivientes, pololos). Esta realidad responde, sin duda, a la mayor información que existe hoy en día respecto de la violencia intrafamiliar, las acciones preventivas de diversos organismos para evitarla y la mayor independencia económica de las mujeres, todo lo cual, sumado a otros factores, lleva a que éstas pierdan el miedo.

Por lo mismo, los legisladores deben estar atentos a los eventuales vacíos que pudieran surgir de la aplicación de esta ley, o de lo contrario, se instalará una legítima sensación de impunidad.