Necrológicas
EDITORIAL

Apresurado y burdo cambio de intendente

Por La Prensa Austral domingo 15 de julio del 2018

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Los gobiernos de Sebastián Piñera no están siendo particularmente simpáticos para los magallánicos. Demás está hablar de su primera administración y el récord de intendentes que hubo, amén de los recortes presupuestarios y de la forma déspota en que se pensó castigar a los habitantes de esta región que hacen patria en la zona más extrema del país, donde –al menos- se debe garantizar a los pocos pobladores que tiene este vasto territorio que no vivan tiritando de frío. Todavía, a lo lejos, vuelve a nuestros oídos, como ecos que retumban de montaña en montaña, la triste y célebre frase de uno de sus ministros: “¡Se les acabó la fiesta a los magallánicos!”.

¿De qué fiesta puede hablar un ministro que está a miles de kilómetros de distancia, disfrutando de vivir en la capital con todas las comodidades de un país terriblemente centralizado?

Ahora y si bien siempre se supo –y se temió- que el primer intendente del segundo gobierno de Piñera tenía los días contados, nunca se pensó que el cambio iba a ser a menos de cuatro meses de instalada la nueva administración. Todos, sotto voce, especulaban que Christian Matheson iba a durar hasta fin de año.

Nuevamente, Piñera y sus ministros –o sólo sus ministros, eso no está claro aún- han demostrado tener poca delicadeza y deferencia con la gente que, en regiones, pensó que habían sido llamados a contribuir al engrandecimiento de sus zonas y sus coterráneos.

Primero, fue el propio gobierno el que impuso a los intendentes ajustar sus cinturones y buscar reducir gastos. Esto generó cierta incertidumbre respecto de los recursos disponibles, lo cual no fue responsabilidad de aquéllos. En el caso magallánico, luego de meses de estudios y de buscar financiamientos, se había logrado despejar el panorama y tener más bien establecida la cancha respecto de las iniciativas que iban a poder ejecutarse este año. Mientras tanto, Magallanes lideró la ejecución presupuestaria del FNDR a nivel nacional.

Pero, a menos de cuatro meses, se produce un cambio so pretexto de que el gobierno requiere en Magallanes a un intendente más político para enfrentar las próximas contiendas electorales. El cronograma electoral siempre estuvo claro y las preguntas son: ¿Quién es el intendente? ¿Cuál es su rol? ¿Cuáles deben ser sus prioridades? ¿Es el intendente un representante del Mandatario en cada región para llevar adelante las políticas públicas y para velar por el progreso económico y el desarrollo social de sus habitantes o es el generalísimo de alguna campaña en particular?

Las respuestas están meridianamente claras en la legislación vigente.