Necrológicas
  • Carmen Alvarez Alarcón
  • Valeria Aguilar Díaz
EDITORIAL

Ataques sexuales contra menores de edad

Desde el año 2003, la Región de Magallanes re-
[…]

Por La Prensa Austral jueves 9 de julio del 2015

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Desde el año 2003, la Región de Magallanes re-
gistra una tendencia al alza en los delitos de connotación sexual. Si esta situación ya es inquietante, lo es aún más si se considera que la mayoría de las víctimas son menores de edad, y más todavía saber que en el 90 por ciento de los casos los autores de abusos y violaciones contra niños y adolescentes son familiares o personas, que sin tener parentesco, los cuidan.
Esta negativa realidad es inaceptable. La sociedad ma-gallánica no puede tolerar la ocurrencia de este tipo de hechos que atentan contra la integridad física y psicológica de personas indefensas. Sin embargo, el gran inconveniente para enfrentarla es el ámbito en el que mayoritariamente tiene lugar: el hogar.
Como se explicitó al co-mienzo, los abusadores y violadores de niños suelen ser familiares. Por eso, la atención debe ponerse ahí, en el entorno familiar, donde se debe saber interpretar las señales que un niño da cuando está en riesgo o ya fue víctima. Sin embargo, ello muchas veces no sucede. En este sentido, en gran parte de los casos, es la madre la llamada a estar alerta.
También es importante el rol que desempeñan los educadores, sobre todo aquéllos en los que los alumnos depositan más confianza, como profesores jefe, orientadores e inspectores. El colegio es un lugar propicio para detectar comportamientos llamativos, indicadores de alguna situación anómala que pueda estar afectando a un estudiante.
El paso siguiente es, sin duda, el más complicado de llevar a cabo: la denuncia. Para eso, quienes están en antecedentes de un abuso sexual en contra de un niño o tengan sospechas fundadas deben confiar en las policías y en la Fiscalía, organismos preparados para desarrollar las acciones tendientes a aclarar y poner freno a situaciones de este tipo, así como también brindar atención psico-social especializada.
Lo peor es el silencio cómplice.