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EDITORIAL

Aumento de la morosidad de los adultos mayores

Por La Prensa Austral domingo 5 de agosto del 2018
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Nuestra población está envejeciendo y este cambio demográfico resulta muy relevante a la hora de definir políticas públicas y adaptar las organizaciones sociales.

Enfrentar la vejez es un desafío que se hace mucho más difícil cuando no existen ni la solvencia económica ni las redes familiares que permitan sobrellevar el aumento de los gastos en salud y vivienda, especialmente. El abandono es otro de los males que se sufren.

Un estudio realizado por la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad San Sebastián encendió la alerta sobre el aumento de la morosidad en el estrato etáreo definido como “adulto mayor”, que considera a la población sobre los 60 años.

Según dicho informe de la deuda morosa a junio de 2017, la morosidad de los adultos mayores en el país continúa al alza, con una tasa de crecimiento de 11,3%, que supera la expansión nacional de 7% en el período en estudio.

Un aspecto a considerar es que la mora creció en 9% en el segundo trimestre de 2017 con respecto a igual lapso del año 2016 entre los adultos mayores que perciben pensiones básicas solidarias, quienes pertenecen al 60% más pobre de la población nacional.

Otro elemento alarmante es que la deuda impaga promedio en el segmento de 60 años y más alcanza a casi $900 mil, duplicando el ingreso observado en adultos mayores en la última Encuesta Casen, que es de $442 mil.

Estas estadísticas resultan preocupantes y, a nivel regional, ya están teniendo rostros humanos. La presidenta de la Unión Comunal del Adulto Mayor ha expresado su inquietud por la vulnerabilidad social y económica que se esconde en vastos sectores poblacionales.

Este es un asunto que, sin duda, tiene que ser atendido por las diversas jefaturas sectoriales y mover a los parlamentarios a buscar políticas sociales realmente efectivas que alivianen la vida de los adultos mayores y ancianos. Pero, también tiene que movilizar a la sociedad, en general, gestándose más acciones solidarias y grupos de voluntarios que dediquen su tiempo a visitar a personas postradas y a acompañar a tantos que viven solos o están abandonados en hogares y centros médicos.