Necrológicas
  • María Elena Barticevic de Rodas
EDITORIAL

Baja en la tasa de suicidios en Magallanes

Por La Prensa Austral miércoles 19 de junio del 2019

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Cada cierto tiempo, en Punta Arenas y en las otras ciudades de la región se registran casos de personas que deciden atentar en contra de su vida. Como es natural, estos hechos causan conmoción en el seno de cada familia afectada, y evidente preocupación en el ámbito social.

Algunas opiniones sostienen que en el último tiempo se ha registrado a nivel mundial un aumento de los suicidios consumados o intentos de llevarlos a cabo, especialmente entre adolescentes.

Históricamente nuestra región ha tenido una tasa de suicidios por sobre el promedio nacional. Entre los factores que pueden desencadenar este comportamiento están enfermedades mentales (esquizofrenia y depresión). Asimismo, hay ciertas circunstancias ambientales y familiares que pueden detonar este fenómeno.

A pesar de las cifras que en esta materia ha exhibido la región, un reciente estudio del Ministerio de Salud revela que Magallanes es la tercera región con la mayor baja de suicidios en la última década, pasando de una tasa de 16 casos por cada 100 mil habitantes, a 9,1% por cada cien mil habitantes.

El año pasado, a los 16 fallecidos por esta conducta, se sumó la notificación de 247 intentos de suicidios en el mismo período, donde el 68 por ciento de los casos correspondió a mujeres, mientras que el promedio de edad fue de 30 años.

El Sistema de Vigilancia de Intentos de Suicidio fue asumido de forma voluntaria en la región por la autoridad sanitaria a partir de 2013, mientras en 2018 se constituyó la Mesa Regional Intersectorial para la Prevención de Suicidio.

En el caso de los adolescentes, los especialistas advierten que es deber de los padres y familiares más directos estar alertas a las señales relacionadas con una tendencia suicida. Lo importante es saber descifrarlas. Sobre todo preocuparse cuando el joven manifiesta persistentes sentimientos de tristeza, desánimo, pérdida de la autoestima y ausencia de interés en las actividades comunes; cambia sus ámbitos alimentarios, baja sus notas, empieza a consumir alcohol o drogas y a asumir conductas riesgosas para su integridad física.

Por todo esto, es fundamental que los padres creen espacios de confianza y conversación con los hijos. Este acercamiento puede permitir detectar a tiempo mensajes de los jóvenes, voces de alerta que si no son escuchadas a tiempo pueden derivar en tan negativas consecuencias. Lamentablemente, muchos progenitores continúan desoyendo estos clamores.