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  • Juan Angel Ivanovic Lokvicic
EDITORIAL

Buenos profesores, buenos alumnos (II)

Por La Prensa Austral miércoles 4 de julio del 2018
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Próximo a ser publicado está un estudio comparativo de los últimos resultados de la Prueba  para la Evaluación Internacional de los Alumnos (Pisa, en su sigla en inglés), que depende de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

La conclusión de este trabajo investigativo es que, invariablemente, se establece un vínculo claro y sistemático entre aquellos profesores que presentan una alta capacitación y aquellos alumnos que obtienen los mejores rendimientos en este test internacional.

Es decir, buenos profesores producen buenos alumnos, confirmando que la primera condición es la que más pesa a la hora del aprendizaje de los menores y jóvenes, más allá de otras particularidades, como pueden ser la infraestructura del colegio, el número de alumnos por clase, el origen socioeconómico de los estudiantes, entre otros.

El investigador hace ver que la magnitud de este efecto puede ser demostrada imaginando el siguiente escenario: si todos los países analizados procedieran exitosamente a entrenar a sus profesores y llevarlos al nivel de los maestros finlandeses -que exhiben la mejor competencia aritmética y de lectura del mundo- ello llevaría a reducir en una cuarta parte las diferencias internacionales en el rendimiento escolar.

Es cierto que sobre Pisa y otros test internacionales pe-
san cuestionamientos, como, por ejemplo, que sólo miden conocimientos y capacidades en ciencia, matemáticas y lectura, siendo que la formación de los niños y jóvenes debe ser más integral.

Pero, desde la oficina encargada de la prueba Pisa en la Ocde, se retrucó que ya en mediciones anteriores divulgadas hace tres años se mostró que la mitad de los estudiantes en muchos países de América Latina no sabía leer o escribir apropiadamente ni tenía los fundamentos más elementales de matemáticas. Ello sólo hace temer que estos jóvenes no tendrán chance en la vida o verán seriamente limitado su ingreso en el mercado laboral.

Ergo, si alguien proviene de una familia pobre su única oportunidad en la vida es la enseñanza que reciba y es, por ello, que resulta tan relevante que se eleve el nivel académico de los profesores que imparten clases en los colegios municipalizados.

En caso contrario, se está abandonando y condenando a estos jóvenes a la marginalidad.