Necrológicas
  • María Bernilda Díaz Oyarzo
EDITORIAL

Carabineros: de dulce y agraz (I)

Por La Prensa Austral domingo 9 de febrero del 2020

Compartir esta noticia
Visitas

Carabineros, otrora la institución más respetada por los chilenos, nuevamente está en la mira, esta vez no sólo por su accionar en materia de control de manifestaciones y vandalismo, desde el 18 de octubre pasado a la fecha.

Cabe recordar que el derrumbe de la imagen institucional tuvo como origen el caso de presunta malversación de fondos que indaga el Fiscal Regional, Eugenio Campos, y que hasta el momento está cifrada en más de 28 mil millones de pesos.

Ahora, un informe de Contraloría General emite 596 observaciones, fruto de la auditoría del manejo administrativo de la institución y de una revisión de las cuentas corrientes de todas las zonas de Carabineros.

Entre 2017 y 2019, se realizaron 47 fiscalizaciones de Contraloría a la policía uniformada. Sólo el año pasado se efectuaron 14 auditorías y se ordenó el reintegro de dineros.

Un dato muy revelante es que esta investigación permitió determinar que había $15 mil millones en cuentas ajenas, lo que -según Contraloría- podría originar desórdenes internos, además de 21 cuentas corrientes sin información.

Otro hallazgo relevante fue el pago de casi 43 millones en viáticos mal entregados.

Esta noticia en la esfera administrativa se cruzó con las quejas relativas a la forma en que funcionarios policiales han seguido actuando frente a manifestaciones y desmanes y que tuvo como punto más álgido la intervención y el descabezamiento de la comisaría de Puente Alto, al constatarse la transgresión de los protocolos internos en materia de control del orden público y seguridad.

Carabineros está constreñido por las malas prácticas internas relativas al manejo administrativo y financiero y también respecto de la formación y actuación de su personal.

El momento que atraviesa el país requiere no sólo la intervención de una comisaría, sino de la entidad policial completa, siendo urgente una corrección inmediata y definitiva de los pésimos manejos administrativos y también de la forma en que Carabineros está operando en la calle.

Chile y las regiones, en particular, requieren contar con una policía uniformada proba, que respete sus protocolos y los derechos humanos y que también cuente con los recursos para aumentar su dotación y, sobre todo, fortalecer su aparto de inteligencia. Esto es perfectamente posible. Ya no hay cabida para mandos corruptos y para funcionarios intermedios que se dediquen a desviar dineros a su favor.