Necrológicas
  • María Bernilda Díaz Oyarzo
EDITORIAL

Carabineros: de dulce y agraz (II)

Por La Prensa Austral lunes 10 de febrero del 2020

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Esta violencia no puede seguir, tiene que terminar”, decía hace unos días el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, con lo cual reconocía que el restablecimiento del orden público aún no se ha logrado e, implícitamente, admitía el fracaso de la estrategia comunicacional del gobierno respecto de que la vida en el país se había normalizado.

A meses del inicio el proceso social y a sólo semanas de comenzar marzo, el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, también debió hacer frente a esta temática y planteó que la principal prioridad del gobierno es la recuperación y el resguardo del orden público.

Con un gobierno que ha sido ineficiente para controlar este aspecto negativo que trajo la movilización social, los ojos recaen en las fuerzas policiales y, sobre los hombros de éstas, el gran peso de ser eficientes en el control del orden público y de garantizar la seguridad para todos los habitantes del país.

Esto, en medio de un complejo escenario que tiene a Carabineros bajo cuestionamiento por pésimos y hasta fraudulentos manejos administrativos y financieros y también por la manera en que sus efectivos han actuado en forma excesiva y, en no pocos casos, cometiendo violaciones a los derechos humanos.

Es cierto que dichos hechos enlodan a la institución, pero también cabe destacar a aquellos mandos y funcionarios que no han traicionado los principios y valores que abrazaron al ingresar a la policía uniformada, que no han desviado fondos ni se han apropiado indebidamente de éstos y que, en la contingencia, buscan ceñir sus procedimientos a los protocolos internos.

El subsecretario del Interior hizo ver que el orden público es la esencia del derecho de las personas y en esto Carabineros tiene un rol esencial. Por ello, será valorado cada paso que se dé en el sentido de lograr restablecer la tranquilidad, como el aparente cambio de estrategia que hubo el viernes pasado para controlar los desórdenes y la delincuencia en Punta Arenas, logrando dispersar a ciertos grupos vandálicos y detener a cinco personas.