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EDITORIAL

Centro Antártico Internacional: se confirma la mala noticia

Por La Prensa Austral jueves 11 de octubre del 2018
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Nuestra región tiene adosado al nombre de Magallanes el de Antártica Chilena, pero, hasta el momento, aquello sólo ha quedado así: un mero enunciado.

Frases hechas como “Punta Arenas, puerta de entrada a la Antártica” y “polo de desarrollo científico nacional e internacional” son fáciles de repetir, pero se las lleva el viento y en Magallanes sí que sabemos de los estragos que dejan las ráfagas.

Es de Perogrullo que una región y una ciudad colindantes con el territorio antártico tienen que tomar medidas acorde a tal vocación. Por lo pronto, llora contar con un centro antártico que cobije a la comunidad nacional, pero, sobre todo, internacional que pasa por nuestra zona para realizar diversas investigaciones en el continente blanco.

Disponer de tal centro ha sido un anhelo que parecía comenzar a materializarse en las postrimerías del primer gobierno de Bachelet y en la primera administración de Piñera cuando se incluyó tal construcción dentro del Plan Magallanes. Lamentablemente, habría sido el propio Presidente quien habría de-sestimado el proyecto que, entonces, demandaba US$50 millones, considerando que era demasiado alta la inversión.

El ánimo se recobró cuando, en el segundo gobierno de Bachelet, se retomó el proyecto, se incluyó en el Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas y se alcanzó a licitar el diseño del centro.

Pero, nuevamente se debe lamentar que sea el segundo gobierno de Piñera el que retrotraiga lo avanzado, a tal punto que su intendenta ha debido admitir que el Centro Antártico Internacional carece de financiamiento y -como eufemísticamente dijo- enfrenta un complejo escenario.

Así, la representante de Piñera en la zona ha debido admitir que, hasta el momento, ha fracasado en sus gestiones por conseguir los fondos necesarios y ahora apela a que se pueda lograr algún tipo de cofinanciamiento al involucrar recursos sectoriales.

Lo que está sucediendo con el Cai es, sencillamente, incoherente.