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EDITORIAL

Coronavirus: los otros afectados

Por La Prensa Austral miércoles 16 de septiembre del 2020

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Así como muchos observan que poco se ha hablado de las secuelas físicas que deja el coronavirus en quienes lo han padecido en un grado grave -sobre todo respecto del impacto neurológico y atrofia muscular-, en la medida que mantenemos a tres de las capitales provinciales más importantes en cuarentena total comienza a agudizarse el impacto negativo que esta pandemia está teniendo en pequeños emprendedores. Se trata de algunos rubros que carecen de asociatividad y de vocería oficial o que, teniéndolas, han tenido menos cobertura mediática.

“Ha ido muriendo de a poco el negocio”. Con este testimonio comenzaba un artículo publicado este domingo en El Magallanes y que daba cuenta de la batalla que están librando los peluqueros, un oficio que ha buscado sobrevivir a esta crisis sanitaria, pero que con la nueva cuarentena impuesta en Punta Arenas comienza a perder las esperanzas.

En tal nota, se daba cuenta de que, a la fecha, ya han cerrado al menos diez peluquerías en el centro de la ciudad.

Como estos trabajadores del área de la estética, hay tantos otros oficios que son ejercidos como negocios unipersonales y que viven prácticamente de las ventas cotidianas. Al faltar éstas o mermar en forma brusca, la sobrevida es prácticamente nula. La mayoría ha sido víctima de los pagos de arriendo y los servicios básicos. A seis meses de la pandemia, tampoco tienen recursos para seguir cancelando sueldos, aunque tengan sólo un par de empleados.

Salones de belleza, gimnasios medianos y pequeños, boutiques, pequeños artesanos, vendedores ambulantes, lavanderías, salas cunas y alter school, entre tantas actividades, están siendo irremediablemente afectados y para ellos no basta con que la autoridad los insta a reinventarse.

La cesantía se extiende por doquier y habrá que preguntarse hasta cuándo toda la gente que está detrás de estos negocios poseerá la capacidad de resistir.

La pregunta que surge es si el gobierno tiene o no un catastro actualizado de todos los rubros que están viéndose afectados y de la cantidad de trabajadores que dependen de éstos. Este paso parece primordial para formular políticas y medidas de apoyo regionales más focalizadas y, por ende, más efectivas.