Necrológicas
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EDITORIAL

Decisión regional y asociatividad entre las regiones

Por La Prensa Austral jueves 15 de marzo del 2018

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– La CChC postuló que el país debe abrazar la integración de territorios. Esta propuesta es contraria a la atomización que se ha avalado en los últimos años al crearse nuevas regiones y comunas.

El desarrollo del país pasa necesariamente por el de sus regiones y de sus habitantes. Sin embargo, aquello sólo queda en los enunciados de los discursos. En la práctica y pese a que se ha comprometido por sucesivos gobiernos, el diseño y el manejo de las políticas públicas siguen estando centralizados, quedando poco espacio para que las jefaturas regionales y quienes pueblan zonas alejadas de la capital tengan un real poder de decisión.

No obstante, cada vez son más las voces que se elevan para pedir que se empodere a las regiones y que se les deje a éstas ser protagonistas de su propio destino.

Entre las nubes negras del centralismo, se está filtrando un tímido rayo de esperanza respecto a que, tras la aprobación de las reformas que permitirán la elección popular de los gobernadores regionales (actuales intendentes), se comience a estructurar un nuevo ordenamiento político-administrativo que dé paso a una efectiva descentralización.

Entre los aspectos que tendrán que considerar las nuevas autoridades y sus respectivos consejos regionales -también validados por el voto ciudadano- está el de integración de territorios, explorándose la posibilidad de establecer macrozonas. Ello es una tendencia que se ha verificado entre los países integrantes de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde), selecto club de naciones al cual pertenece Chile.

En el país, esto ha sido propuesto por la Cámara Chilena de la Construcción, entidad que, recogiendo la opinión precisamente de las regiones, postuló que el país debe abrazar la integración de territorios.

Esta propuesta es contraria a la atomización que se ha avalado en los últimos años al crearse nuevas regiones y comunas. Quizás, entonces, dicha iniciativa resulta inviable en estos momentos porque la actual división político-administrativa no asegura unidades territoriales que puedan ser autosustentable. No obstante, las nuevas autoridades electas a partir de 2020 podrían dar un paso en tal sentido buscando coordinaciones interregionales y estableciendo estrategias conjuntas de desarrollo, que les permitan cruzar necesidades y metas, aunando sus políticas públicas y de estímulo de la inversión privada que potencien el desarrollo interregional.