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EDITORIAL

Desafuero de Carlos Bianchi

Este viernes, la Corte Suprema confirmó la resolución emitida por la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, en cuanto a dejar sin fuero parlamentario al senador independiente, Carlos Bianchi.
[…]

Por La Prensa Austral domingo 28 de junio del 2015

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Este viernes, la Corte Suprema confirmó la resolución emitida por la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, en cuanto a dejar sin fuero parlamentario al senador independiente, Carlos Bianchi.
La resolución íntegra se conocerá recién el miércoles de la próxima semana (1 de julio) y allí se podrán apreciar y sopesar los fundamentos que tuvieron los magistrados para desaforar al legislador. Ello será interesante, pues se trató de un fallo dividido y habrá argumentos jurídicos a favor y otros en contra de la medida adoptada, los que pueden fijar el rumbo y destino que tendrá este caso.
Los cargos que enfrenta el senador son negociación incompatible y fraude al fisco, a raíz de un contrato de arriendo de su otrora sede parlamentaria a un integrante de su familia.
Los parlamentarios gozan de un privilegio procesal y se requiere que se disponga su cese para fines de que puedan enfrentar eventualmente un juicio. Por ello, lo decidido por el máximo tribunal no es una condena pues no se ha resuelto el fondo de la acusación. Así, el pronunciamiento de la Corte Suprema puede ser evaluado en forma positiva, respecto de la señal de que todos los habitantes del país son y deben ser iguales ante la ley.
Despojado de su fuero, Bianchi enfrentará ahora la etapa acusatoria del proceso. Mientras tanto, éste dejará de percibir las asignaciones parlamentarias (unos 15,5 millones de pesos), si bien mantendrá su dieta (9,1 millones de pesos brutos).
En el Congreso, la ausencia de Bianchi se ha desdramatizado al argumentarse que ella no tendrá  mayor incidencia práctica al momento de las votaciones y los quórum requeridos.
Pese a ello e independiente del destino de este caso, en lo que concierne a Magallanes, su representación en el Congreso en cierta medida se verá afectada, pues desde ahora el senador dejará de ejercer de hecho su cargo y no participará en las votaciones.
Esto se agravará si, finalmente, la justicia lo condena, quedando la región con un parlamentario menos. Considerando el tiempo que falte para completar el período de ocho años que tiene un senador, no sería ilógico pensar que se tendría que barajar una fórmula para poder proveer la eventual vacante.