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EDITORIAL

Despidos en el aparato público (II)

Por La Prensa Austral jueves 9 de agosto del 2018
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Tras cada cambio de gobierno, se ha hecho rutinario que los trabajadores del sector público sufran un tiempo de zozobra, pues deben acomodarse a las nuevas jefaturas y a los lineamientos políticos que, desde La Moneda, se definen.

Muchas veces, además, tienen que mantenerse acéfalos por semanas o meses, mientras se nombran a las nuevas autoridades y éstas, a su vez, concuerdan con cada ministerio a los mandos medios de cada servicio. Con esto, se frena, en buena medida, la toma de decisiones y la marcha de proyectos e inversiones.

Pero, lo más angustiante es que el aparato público, al haberse transformado en un verdadero botín para las coaliciones gobernantes, sufre constantes vaivenes en términos de generar cupos para los partidarios del nuevo gobierno. Esto obliga a que, so pretexto de evaluaciones de desempeño -algunas bastantes postergadas por cuestiones políticas y otras derechamente dudosas- se despida a personal a honorarios y a contrata.

La administración pública de-
be profesionalizarse y tiene que estar definida la planta de funcionarios que se requiere en cada ministerio, servicio y dirección para llevar adelante las políticas gubernamentales y para ejecutar en buena forma las acciones comprometidas y los proyectos de inversión. El cambio constante cada cuatro años, sin duda, afecta la marcha del país.

Es, por ello, que se tiene que acotar la contratación de nue-
vo personal a aquellos asesores estrictamente necesarios, que -como resulta lógico- os-tentarán cargos de confianza.

Debe existir mayor cuidado respecto de las maniobras que obligan a incorporar a ciertas personas por meras consideraciones de cuoteo o favores políticos, de las cuales siempre se tiene conocimiento y que, en no pocos casos, terminan transformando a ciertas universidades, ministerios, divisiones, secretarías ministeriales regionales en verdaderas instituciones pagadoras de favores y/o agencias de empleos para los amigos de algún legislador o partido político.