Necrológicas
  • Luis "Luchito" Mansilla Cárcamo
  • María Mimica Brstilo vda. de Kunica
EDITORIAL

Día Internacional del Trabajador

Por La Prensa Austral martes 2 de mayo del 2017
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Ayer se conmemoró en todo el mundo el Día Internacional del Trabajador, efeméride que permite recordar a los miles de trabajadores que, en diversas épocas y lugares, lucharon por sus derechos, debiendo, en la mayoría de los casos, sufrir la muerte por causa de aquello.
Son muchos los mártires que han permitido que, paso a paso, se vayan adjuntando logros y se  valore el aporte que a diario realizan quienes se desempeñan en las diferentes actividades productivas de una sociedad.
Por ello, el Día Internacional del Trabajador permite celebrar estas jornadas épicas, honrando el coraje y la determinación de cuantos han permitido que hoy sea posible que gran parte de la masa trabajadora no sea explotada como antaño.
Pero, una efeméride como ésta también lleva a reflexionar sobre el camino que aún se debe recorrer.
En efecto, si bien se han registrado avances significativos a través de las décadas, aún hay muchas conquistas por alcanzar, siendo perfectible, en el caso chileno, la legislación y debiendo procurarse vínculos más equilibrados dentro de la empresa.
El momento actual exige que las enmiendas y los petitorios de los trabajadores sean lógicos y factibles, con un diálogo constructivo, más que con el uso de la fuerza o de medidas extremas de presión.
Igualmente, es menester que haya suficiente humildad y disposición de las dirigencias sindicales a trabajar en conjunto.
En el país, la jornada tuvo un sesgo amargo, pues quedó inevitablemente marcada por la división de los gremios, recibiendo fuertes críticas la Cut, cuya directiva fue calificada de “ilegal” por la Confusam y una parte del Colegio de Profesores, entidades que protagonizaron una marcha alternativa a la oficial.
La época moderna y las nuevas complejidades sociales requieren que haya líderes constructivos y desinteresados, que no sean llevados por afanes e intereses mezquinos, sino que su único propósito sea buscar condiciones justas para todos.
El aporte que realiza cada trabajador permite, sin duda, el crecimiento y desarrollo de un país.
El movimiento reivindicatorio -si podemos hablar de un solo proceso a nivel mundial- ha tenido jornadas duras y sangrientas, re-gistrándose episodios de dolor y violencia, sin los cuales, no se hubiera podido avanzar en mejorar las condiciones laborales.
El construir relaciones laborales sanas y el establecer líneas de diálogo constructivo entre empleados y empleadores re-quiere de liderazgos fuertes y constructivos, donde la coherencia y probidad de quienes asumen cargos directivos sea a toda prueba.